(Narra Bo)
Terminé de atar los cordones de mis Mustang azules y salí de mi habitación deprisa. En la entrada de nuestro nuevo piso, me esperaba Alice con las llaves en la mano, preparada para salir. Habíamos llegado hacía un par de días, y con todo el lío de la mudanza, no nos dió tiempo a visitar Londres. Salimos a la calle, hacía frío, pero no demasiado, el cielo estaba nublado y daba la impresión de que iba a llover, por suerte habíamos cogido nuestras chaquetas. Empezamos a caminar en dirección a la oficina de turismo más cercana. Al salir, nos dirigimos primero al río Támesis, tenía una gran extensión, agua clara y en ese momento, estaba tranquila. Nos acercamos al London Eye, pagamos un par de tickets y subimos a una de las cabinas. Desde allí arriba, se podía admirar el río Támesis con mayor profundidad, el Big Ben, que tenía una altura increíble, todos los edificios se hacían pequeños cuando subíamos. Al bajar, cruzamos el puente atravesando el río y llegamos al Big Ben, la hora marcaba las 12:30, hora de comer. Nos dirigimos a Nando's, un sitio del que habíamos oído hablar muy bien, decían que la comida era excelente. En ese momento aprovechamos y dejamos nuestros currículos.
(Narra Alice)
Entramos a una tienda de ropa bastante chula a dejar nuestros currículos, estuvimos mirando un poco la ropa y yo me acerqué al mostrador mientras Bo miraba una sudadera negra con el logotipo de Ed Sheeran. Tras el mostrador había un chico de más o menos nuestra edad, pelo castaño cobrizo y ojos claros ocultos tras un flequillo.
—¿Qué quieres guapa? —me preguntó mirándome de arriba a abajo.
—Venía a dejar mi currículum y el de mi amiga —contesté yo intentando no parecer muy fría.
—Ah, déjemelos, ya veremos si les llamamos, si me da su número... —dijo coqueto. —Yo soy Brad, encantado... —miró mi currículum. —Alice.
—Mi número está en mi currículum —dije más fríamente que antes, dándole a entender su equivocación.
—Te doy yo el mío —dijo Brad guiñándome un ojo.
Y, sin darme tiempo a reaccionar, me apuntó con un bolígrafo su número en el brazo, yo le miré un poco espantada.
—¡¿Qué haces!? —le grité enfadada.
—Apuntarte mi número —dijo burlón, como si fuera obvio.
—¿Sabes qué? No voy a dejar nuestros currículos en una tienda en la que haya alguien como tú, ¡nos vamos! —exclamé muy enfadada.
Cogí del brazo a Bo y me la llevé prácticamente a rastras de la tienda mientras ella chillaba porque quería la sudadera de Ed Sheeran, era una fanática de él.
Anduvimos un rato por las calles de Londres hasta llegar a un Foster's Hollywood, Bo se empeñó en presentar ahí nuestros currículos y así lo hicimos, nos dijeron que nos llamarían y nos marchamos tan contentas.
(Narra Bridgit)
Ya había llegado a Londres, después de recoger mis maletas, llamé a un taxi, el señor que conducia, me ayudó a guardar las maletas en el maletero y me subí en el asiento de copiloto. Quince minutos después, el taxi llegó a su destino, me bajé y cogí mis maletas, pagué al conductor y empecé a caminar, tenía que llegar la casa que alquilé antes de venir a Londres. Al llegar, un chico me estaba esperando en la puerta.
—Hola —me saludó amablemente.
—Hola, soy Bridgit —le di dos besos.
—Yo Dan, el dueño del piso. Bueno, aquí tienes los papeles sobre lo que debes pagar cada mes, debes buscar un trabajo pronto, este mes no pagarás nada, a partir del siguiente sí y aquí tienes mi número, por si ocurre algo —habló educadamente y me entregó las llaves de la casa.
—Vale, gracias —sonreí.
Me despedí de Dan con dos besos y entré a la casa, no estaba nada mal, todo estaba en orden, solo que tenía algo de polvo, lo primero que debía hacer era limpiar, guardar cada cosa en su sitio, salir a comer y comprar comida, después buscaría trabajo. Había pasado una hora exactamente, ya estaba todo limpio, pero aún me quedaban cosas que hacer. Subí a mi habitación y puse la maleta encima de la cama, la abrí y empecé a sacar pantalones, los coloqué en el armario, hice lo mismo con las camisas, sudaderas, ropa interior y zapatos, dejé ropa apartada para darme una ducha, cogí mi bolsa de baño, las toallas y las coloqué en su sitio. Una vez lista, salí de casa y caminé hasta el Starbucks, que estaba a diez minutos de mi casa, cogí mi móvil y miré si tenía algún mensaje, no tenía ninguno. De repente me choqué con un chico y se me cayó el móvil al suelo, rompiendose un poco la pantalla, lo cogí enfadada.
—¿Eres imbécil? —miré al castaño de ojos mieles, que se reía.
—Oh lo siento fea —se burló, poniéndose delante, para no dejarme pasar.
—Eres un estúpido, apártate —le empujé.
—No me toques —puso cara de asco.
—Gilipollas —le saqué mi precioso dedo del medio.
Le empujé y seguí caminando, mi día había empezado bien, pero ya me lo había estropeado un idiota. Llegué al Starbucks, fui a la barra e hice mi pedido, me senté en una mesa, que estaba junto a la ventana, mi pedido llegó y empecé a comer, acabé de beber y pagué la cuenta. Cogí un taxi, fui hasta el supermercado y pagué al conductor. Acabé de comprar y me dirigí a la cajera, para pagar.
—Son treinta y seis con cuarenta libras, por favor —sonrió la cajera.
—Por veinte cosas, ya te hacen pobre —murmuré mientras le pagaba.
—¿Que decía? —me miró.
—Oh, nada nada, que gracias —sonreí falsamente.
Salí del supermercado con mi compra, cogí un taxi, puse las bosas en el maletero y me subí, me tendría que comprar un coche, por que estaba harta de los taxis. Llegué a casa, guardé todo en la nevera y en los muebles. Volví a salir de casa, para buscar trabajo, esta vez, iría caminando, ya estaba harta de taxis por ese día. Fui dejando mi currículum por varios sitios por los que pasé. Llegué a casa muy cansada, había sido un día muy agotador, subí a mi habitación, me puse el pijama y me acosté, al rato me dormí.
(Narra Alison)
Estaba en el avión, la megafonía anunciaba que nos abrocháramos los cinturones porque íbamos a aterrizar, así que me puse mi cinturón y me agarré fuerte al sillón, ya que tenía mucho miedo.
Por suerte, el aterrizaje fue bien, ya había bajado del avión y me dirigía hacia fuera para coger un taxi y que me llevara hasta la residencia de estudiantes donde tenía una habitación para mí.
—Hola, ¿a dónde desea ir? —me preguntó el taxista.
—A esta dirección, por favor —le di un papelito con la dirección.
El viaje no fue muy largo, duró unos quince minutos.
—Son doce libras —anunció el taxista al llegar.
—Aquí tiene —le tendí el dinero y bajé del taxi.
Entré en la residencia, era bonita, creía que sería diferente, pero estaba bien. Me acerqué a la chica que estaba en la recepción,para que me diera la llave de mi apartamento.
—Perdone, ¿me puede dar la llave de mi apartamento? —le pregunté a la chica.
—Claro, dígame su nombre —contestó ella.
—Alison Smith.
—De acuerdo —dijo mientras buscaba algo en el ordenador. —El número 128, aquí tiene las llaves, más tarde de las 12 de la noche no podrás entrar, ¿vale?
—Vale, gracias.
Después de obtener las llaves me dirigí hacia mi apartamento, entré, deje la maleta en el suelo y me dispuse a observarlo, era bonito, tenía las paredes de color azul claro, una pequeña cocina pero bien equipada, con una pequeña mesa para comer, horno, nevera y todos los electrodomésticos necesarios, luego había un salón con una mesa con seis sillas, un sofá de tres plazas y una televisión. Había otra puerta con un pequeño baño, con lo necesario, un lavamanos, ducha y váter y por último estaba mi habitación con una cama de tamaño normal, también había una estantería vacía, un escritorio para poder estudiar y un armario bastante grande. Después de haber visto todo el apartamento, me tumbé un rato en la cama para descansar un poco del viaje. Después de haber estado unos diez minutos tumbada en la cama sin pensar en nada, decidí salir a buscar trabajo, ya que tendría que pagar la estancia y dinero no tenía demasiado. Cogí una chaqueta porque hacía frío, y salí en busca de trabajo, pasé por cientos de tiendas, en todas dejé el currículum. Estaba cansada, así que me senté en un banco y, justo enfrente, había una tienda de ropa preciosa, encima parecía que pagaban bien, decidí entrar a dejar el currículum.
—Buenos días, ¿que desea? —me preguntó la dependienta.
—Hola, venía a dejar mi currículum —dije yo.
—Claro, déjemelo aquí, si la aceptamos, la llamaremos.
—Gracias.
Salí de allí y me dirigí hacia la residencia, ya era tarde y estaba ya anocheciendo, así que decidí comprar algo de cena en un supermercado cercano. Después de eso fui a la residencia, cené un par de cosas que había comprado fuera y me dirigí a mi cuarto a arreglar la maleta. Puse un poco de música y empecé poniendo los libros, luego continué con la ropa y así hasta que la maleta estuvo vacía, finalmente caí rendida en la cama.
(Narra Juliett)
Hoy, por fin, me marcharía de esa casa de locos, y tendría mi propia casa. En parte echaría de menos a mi abuela, a los demás les pueden dar mucho por culo. Cogí las cosas y me subí al bus, no tenía mucho dinero. Guardé las maletas y cogí la mochila con las cosas necesarias. Saqué mi MP3 y pulsé aleatorio, sonaba una canción en español, la encontré de casualidad y me enamoré de esa canción. Saqué el libro que estaba leyendo, y en medio de las páginas había un sobre, ponía para Juliett, era la letra de mi abuela. Lo abrí, y había un montón de dinero. Mi abuela, la mejor persona del mundo.
Después de varias horas de autobús, llegué a mi destino. Londres. Cogí las maletas, me colgué la mochila al hombro, y me puse a caminar a la dirección en donde se encontraba mi nuevo hogar.
El cielo estaba nublado y amenazaba con llover, por lo que decidí apurar el paso. Cuando llegué, el casero estaba en la puerta, un señor de unos 50 años.
—Buenos días —dije intentando sonar responsable.
—Buenos días —dijo. —Tu departamento es el 3°D —mientras me entregaba las llaves. —Todos los finales de mes se paga, y si te retrasas más de tres veces, carretera.
—Vale.
Cogí las llaves, y empecé a subir las escaleras, vivo en un tercero sin ascensor, creo que me voy a mantener en forma. Cuando estaba a medio camino, vi a un chico muy guapo, con muchos tatuajes, que bajaba dando pequeños saltos.
—Hola —me dijo. —Debes ser la nueva vecina, ¿no?
—Si —dije intentando sonar...¿simpática?
—Me llamo Zayn.
—Yo Juliett.
—Si quieres, te ayudo. ¿Cual es tu apartamento?
—El 3°D.
—El mio es el 3° I, venga, dame una maleta —dijo cogiendo la maleta más grande. —¿Y que te trae por Londres?
—Pues, estudiar. Voy a ir a la universidad con unas amigas.
—Yo también voy a la Uni —dijo dejando las maletas en el suelo. —Si necesitas algo, ya sabes.
Después de esto, se fue, yo entré en mi nueva casa.
(Narra Bo)
Terminé de atar los cordones de mis Mustang azules y salí de mi habitación deprisa. En la entrada de nuestro nuevo piso, me esperaba Alice con las llaves en la mano, preparada para salir. Habíamos llegado hacía un par de días, y con todo el lío de la mudanza, no nos dió tiempo a visitar Londres. Salimos a la calle, hacía frío, pero no demasiado, el cielo estaba nublado y daba la impresión de que iba a llover, por suerte habíamos cogido nuestras chaquetas. Empezamos a caminar en dirección a la oficina de turismo más cercana. Al salir, nos dirigimos primero al río Támesis, tenía una gran extensión, agua clara y en ese momento, estaba tranquila. Nos acercamos al London Eye, pagamos un par de tickets y subimos a una de las cabinas. Desde allí arriba, se podía admirar el río Támesis con mayor profundidad, el Big Ben, que tenía una altura increíble, todos los edificios se hacían pequeños cuando subíamos. Al bajar, cruzamos el puente atravesando el río y llegamos al Big Ben, la hora marcaba las 12:30, hora de comer. Nos dirigimos a Nando's, un sitio del que habíamos oído hablar muy bien, decían que la comida era excelente. En ese momento aprovechamos y dejamos nuestros currículos.
(Narra Alice)
Entramos a una tienda de ropa bastante chula a dejar nuestros currículos, estuvimos mirando un poco la ropa y yo me acerqué al mostrador mientras Bo miraba una sudadera negra con el logotipo de Ed Sheeran. Tras el mostrador había un chico de más o menos nuestra edad, pelo castaño cobrizo y ojos claros ocultos tras un flequillo.
—¿Qué quieres guapa? —me preguntó mirándome de arriba a abajo.
—Venía a dejar mi currículum y el de mi amiga —contesté yo intentando no parecer muy fría.
—Ah, déjemelos, ya veremos si les llamamos, si me da su número... —dijo coqueto. —Yo soy Brad, encantado... —miró mi currículum. —Alice.
—Mi número está en mi currículum —dije más fríamente que antes, dándole a entender su equivocación.
—Te doy yo el mío —dijo Brad guiñándome un ojo.
Y, sin darme tiempo a reaccionar, me apuntó con un bolígrafo su número en el brazo, yo le miré un poco espantada.
—¡¿Qué haces!? —le grité enfadada.
—Apuntarte mi número —dijo burlón, como si fuera obvio.
—¿Sabes qué? No voy a dejar nuestros currículos en una tienda en la que haya alguien como tú, ¡nos vamos! —exclamé muy enfadada.
Cogí del brazo a Bo y me la llevé prácticamente a rastras de la tienda mientras ella chillaba porque quería la sudadera de Ed Sheeran, era una fanática de él.
Anduvimos un rato por las calles de Londres hasta llegar a un Foster's Hollywood, Bo se empeñó en presentar ahí nuestros currículos y así lo hicimos, nos dijeron que nos llamarían y nos marchamos tan contentas.
(Narra Bridgit)
Ya había llegado a Londres, después de recoger mis maletas, llamé a un taxi, el señor que conducia, me ayudó a guardar las maletas en el maletero y me subí en el asiento de copiloto. Quince minutos después, el taxi llegó a su destino, me bajé y cogí mis maletas, pagué al conductor y empecé a caminar, tenía que llegar la casa que alquilé antes de venir a Londres. Al llegar, un chico me estaba esperando en la puerta.
—Hola —me saludó amablemente.
—Hola, soy Bridgit —le di dos besos.
—Yo Dan, el dueño del piso. Bueno, aquí tienes los papeles sobre lo que debes pagar cada mes, debes buscar un trabajo pronto, este mes no pagarás nada, a partir del siguiente sí y aquí tienes mi número, por si ocurre algo —habló educadamente y me entregó las llaves de la casa.
—Vale, gracias —sonreí.
Me despedí de Dan con dos besos y entré a la casa, no estaba nada mal, todo estaba en orden, solo que tenía algo de polvo, lo primero que debía hacer era limpiar, guardar cada cosa en su sitio, salir a comer y comprar comida, después buscaría trabajo. Había pasado una hora exactamente, ya estaba todo limpio, pero aún me quedaban cosas que hacer. Subí a mi habitación y puse la maleta encima de la cama, la abrí y empecé a sacar pantalones, los coloqué en el armario, hice lo mismo con las camisas, sudaderas, ropa interior y zapatos, dejé ropa apartada para darme una ducha, cogí mi bolsa de baño, las toallas y las coloqué en su sitio. Una vez lista, salí de casa y caminé hasta el Starbucks, que estaba a diez minutos de mi casa, cogí mi móvil y miré si tenía algún mensaje, no tenía ninguno. De repente me choqué con un chico y se me cayó el móvil al suelo, rompiendose un poco la pantalla, lo cogí enfadada.
—¿Eres imbécil? —miré al castaño de ojos mieles, que se reía.
—Oh lo siento fea —se burló, poniéndose delante, para no dejarme pasar.
—Eres un estúpido, apártate —le empujé.
—No me toques —puso cara de asco.
—Gilipollas —le saqué mi precioso dedo del medio.
Le empujé y seguí caminando, mi día había empezado bien, pero ya me lo había estropeado un idiota. Llegué al Starbucks, fui a la barra e hice mi pedido, me senté en una mesa, que estaba junto a la ventana, mi pedido llegó y empecé a comer, acabé de beber y pagué la cuenta. Cogí un taxi, fui hasta el supermercado y pagué al conductor. Acabé de comprar y me dirigí a la cajera, para pagar.
—Son treinta y seis con cuarenta libras, por favor —sonrió la cajera.
—Por veinte cosas, ya te hacen pobre —murmuré mientras le pagaba.
—¿Que decía? —me miró.
—Oh, nada nada, que gracias —sonreí falsamente.
Salí del supermercado con mi compra, cogí un taxi, puse las bosas en el maletero y me subí, me tendría que comprar un coche, por que estaba harta de los taxis. Llegué a casa, guardé todo en la nevera y en los muebles. Volví a salir de casa, para buscar trabajo, esta vez, iría caminando, ya estaba harta de taxis por ese día. Fui dejando mi currículum por varios sitios por los que pasé. Llegué a casa muy cansada, había sido un día muy agotador, subí a mi habitación, me puse el pijama y me acosté, al rato me dormí.
(Narra Alison)
Estaba en el avión, la megafonía anunciaba que nos abrocháramos los cinturones porque íbamos a aterrizar, así que me puse mi cinturón y me agarré fuerte al sillón, ya que tenía mucho miedo.
Por suerte, el aterrizaje fue bien, ya había bajado del avión y me dirigía hacia fuera para coger un taxi y que me llevara hasta la residencia de estudiantes donde tenía una habitación para mí.
—Hola, ¿a dónde desea ir? —me preguntó el taxista.
—A esta dirección, por favor —le di un papelito con la dirección.
El viaje no fue muy largo, duró unos quince minutos.
—Son doce libras —anunció el taxista al llegar.
—Aquí tiene —le tendí el dinero y bajé del taxi.
Entré en la residencia, era bonita, creía que sería diferente, pero estaba bien. Me acerqué a la chica que estaba en la recepción,para que me diera la llave de mi apartamento.
—Perdone, ¿me puede dar la llave de mi apartamento? —le pregunté a la chica.
—Claro, dígame su nombre —contestó ella.
—Alison Smith.
—De acuerdo —dijo mientras buscaba algo en el ordenador. —El número 128, aquí tiene las llaves, más tarde de las 12 de la noche no podrás entrar, ¿vale?
—Vale, gracias.
Después de obtener las llaves me dirigí hacia mi apartamento, entré, deje la maleta en el suelo y me dispuse a observarlo, era bonito, tenía las paredes de color azul claro, una pequeña cocina pero bien equipada, con una pequeña mesa para comer, horno, nevera y todos los electrodomésticos necesarios, luego había un salón con una mesa con seis sillas, un sofá de tres plazas y una televisión. Había otra puerta con un pequeño baño, con lo necesario, un lavamanos, ducha y váter y por último estaba mi habitación con una cama de tamaño normal, también había una estantería vacía, un escritorio para poder estudiar y un armario bastante grande. Después de haber visto todo el apartamento, me tumbé un rato en la cama para descansar un poco del viaje. Después de haber estado unos diez minutos tumbada en la cama sin pensar en nada, decidí salir a buscar trabajo, ya que tendría que pagar la estancia y dinero no tenía demasiado. Cogí una chaqueta porque hacía frío, y salí en busca de trabajo, pasé por cientos de tiendas, en todas dejé el currículum. Estaba cansada, así que me senté en un banco y, justo enfrente, había una tienda de ropa preciosa, encima parecía que pagaban bien, decidí entrar a dejar el currículum.
—Buenos días, ¿que desea? —me preguntó la dependienta.
—Hola, venía a dejar mi currículum —dije yo.
—Claro, déjemelo aquí, si la aceptamos, la llamaremos.
—Gracias.
Salí de allí y me dirigí hacia la residencia, ya era tarde y estaba ya anocheciendo, así que decidí comprar algo de cena en un supermercado cercano. Después de eso fui a la residencia, cené un par de cosas que había comprado fuera y me dirigí a mi cuarto a arreglar la maleta. Puse un poco de música y empecé poniendo los libros, luego continué con la ropa y así hasta que la maleta estuvo vacía, finalmente caí rendida en la cama.
(Narra Juliett)
Hoy, por fin, me marcharía de esa casa de locos, y tendría mi propia casa. En parte echaría de menos a mi abuela, a los demás les pueden dar mucho por culo. Cogí las cosas y me subí al bus, no tenía mucho dinero. Guardé las maletas y cogí la mochila con las cosas necesarias. Saqué mi MP3 y pulsé aleatorio, sonaba una canción en español, la encontré de casualidad y me enamoré de esa canción. Saqué el libro que estaba leyendo, y en medio de las páginas había un sobre, ponía para Juliett, era la letra de mi abuela. Lo abrí, y había un montón de dinero. Mi abuela, la mejor persona del mundo.
Después de varias horas de autobús, llegué a mi destino. Londres. Cogí las maletas, me colgué la mochila al hombro, y me puse a caminar a la dirección en donde se encontraba mi nuevo hogar.
El cielo estaba nublado y amenazaba con llover, por lo que decidí apurar el paso. Cuando llegué, el casero estaba en la puerta, un señor de unos 50 años.
—Buenos días —dije intentando sonar responsable.
—Buenos días —dijo. —Tu departamento es el 3°D —mientras me entregaba las llaves. —Todos los finales de mes se paga, y si te retrasas más de tres veces, carretera.
—Vale.
Cogí las llaves, y empecé a subir las escaleras, vivo en un tercero sin ascensor, creo que me voy a mantener en forma. Cuando estaba a medio camino, vi a un chico muy guapo, con muchos tatuajes, que bajaba dando pequeños saltos.
—Hola —me dijo. —Debes ser la nueva vecina, ¿no?
—Si —dije intentando sonar...¿simpática?
—Me llamo Zayn.
—Yo Juliett.
—Si quieres, te ayudo. ¿Cual es tu apartamento?
—El 3°D.
—El mio es el 3° I, venga, dame una maleta —dijo cogiendo la maleta más grande. —¿Y que te trae por Londres?
—Pues, estudiar. Voy a ir a la universidad con unas amigas.
—Yo también voy a la Uni —dijo dejando las maletas en el suelo. —Si necesitas algo, ya sabes.
Después de esto, se fue, yo entré en mi nueva casa.
Seguiirla plis :) Esta genial!!! :D
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