Información de la novela.

Esta novela la hemos creado entre 6 chicas de distintos sitios de España, por lo tanto, cada personaje/narración especifica la ha escrito una de nosotras. Ejemplo: Cris solo escribe las narraciones de Bo, (Charlie) y Liam, etcétera.

Esperamos que disfrutéis de nuestra novela tanto como nosotras :)

Att: Cris, Andrea, Tania, Michelle, Blanca y Andrea Styles.

lunes, 21 de julio de 2014

Capítulo 4.

(Narra Bridgit)

Acababa de llegar a la universidad, vi a Justin junto a Zayn, Liam y otros tres chicos, así que decidí acercarme, para saludar a mi nuevo amigo.

—Ey Liam —saludé sonriente.

—Hola Brid —me dio dos besos.

—Hola —levanté la mano en forma de saludo a los demás.

—Hola —saludaron al unísono.

—Bueno, ellos son Justin, Zayn, Louis, Niall y Harry —Liam me los presentó. —Ella es Bridgit.

—Encantados —saludaron los tres últimos.

—Chicos decir algo —Liam miró a Zayn y Justin.

—Yo la conocí ayer en el aula de castigo —habló Zayn.

—Yo hace unos días —Justin sonrió burlón.

—Sí, eres un completo idiota —me reí.

—Gracias guapa —dijo sarcástico.

—De nada preciosidad. Bueno chicos, ¿Qué carrera escogisteis? —les miré.

—Yo, Filología Inglesa —comentó Zayn.

—Magisterio —Louis habló dulcemente.

—Aish que bien —puse una cara tierna.

—Derecho —Harry movió sus rulos.

—Me encanta cuando mueves los rizos —me reí.

—Gracias —los movió otra vez.

—Dejaros de bobadas —habló Justin celoso.

—Vale preciosidad —le miré.

—Ingeniería —Niall sonrió.

—Económicas —Liam sonrió al igual que Niall.

—Veterinaria —Justin pasó la lengua por sus labios.

—Oh, parece que estamos juntos en clase Bieber —sonreí divertida.

—Me persigues, eh —alzó una ceja.

—O tú a mí —puse las manos en mi cintura.

Después de hablar un rato, el timbre sonó, me despedí de los chicos, menos Justin, ya que íbamos a la misma clase. Miré hacia atrás y Justin estaba mirando a la rubia con la que me peleé ayer, tenía una sonrísa divertida, la miraba de arriba a abajo, sentí ¿celos? Un poco quizás, entré a clase y me senté en mi sitio, ¿qué hizo él? Sentarse junto a mí, lo que me hacía falta.

Cuando acabaron las clases, salí de la universidad a paso ligero. Me acordé de que aún tenía que llegar a casa para comer y luego debía trabajar, apresuré el paso, pero me choqué contra algo o alguien.

—Perdón —cogí mis cosas que se habían caído al suelo.

—No pasa nada Brid —Justin me ayudó.

—Debo irme —le miré.

—Si, seguro que en la tienda te espera el idiota de Brad —se rió.

—No me importa, es un baboso y como se pase, se entera de quién soy —sonreí.

—Creo que me pasaré a verlo —pasó las manos por su pelo. Qué sexy.

—Ey Brid, hoy le daré el regalo a Bo —me dijo Liam contento al pasar por mi lado, y se fue.

—Aish, que mono —susurré para mí.

—Jo, pensé que yo era mono —Justin hizo un puchero.

—No seas niño —me reí. —Adiós —me despedí.

—Adiós bonita —Justin sonrió.

Justin me dijo bonita, a mí, no me lo creía. Cogí el autobús, porque si iba andando se me haría muy tarde por hablar con Justin. Al llegar a casa, dejé la mochila, me hice algo fácil de cocinar y comí. Cuando acabé, recogí todo, me puse el uniforme, cogí mi cartera, mi móvil, las llaves y salí de casa. Al llegar al trabajo, ahí estaba Brad.

—Hola hermosa —saludó coqueto.

—Cállate baboso —le miré con asco.

—Pero si me amas —sonrió.

—No, que asco —hice una cara rara.

Estuve atendiendo a varias personas, más tarde entré a la trastienda a por unas cosas, diciéndole a Brad "Voy a la trastienda a por unas cosas, ocúpate de la tienda, mientras no estoy". Estaba buscando y escuché como alguien peleaba, salí alterada y vi a Brad peleándose con un chico.

—¿Bridgit? —dijo la chica que estaba con el otro chico, sorprendida.

—¿Eli? —dije mirándola fijamente.

Ajenas a la pelea que tenían Brad y el otro chico, nos dimos un fuerte abrazo.

—Antes que nada, mejor vamos a separarlos —dijo ella, yo solo asentí.

Cada una cogimos a uno, ella agarró al chico y yo al baboso de Brad, que ya habían empezado a darse golpes entre ellos. Brad tenía algo de fuerza, al igual que el otro chico, así que hice lo mismo que Eli, le agarré los brazos.

—Brad, tranquilizate —le miré enfadada.

—Ya estoy calmado —se sentó en una silla.

—Para la próxima que vuelvas a armar una de estas, llamo a la jefa —le amenacé.

Alice intentaba tranquilizar a Ethan, así le había llamado ella, el chico era muy simpático, le pidió disculpas y todo. Eli y el se fueron, le pregunté a Brad, que hacían aquí, el me contestó: "Eli vino a comprar esa chaqueta marrón, pero al final no se ha llevado nada". Le puse mala cara, cogí la chaqueta y la guardé en una bolsa, por si Eli pasaba y la quería, seguí trabajando.

—Hola Brid, quiero estos pantalones —Louis dejó los pantalones en el mostrador. —Búscame una camisa que me pegue por favor.

—Vale, espera, te quedaría bien con esta camisa blanca —se la entregé.

—Gracias —me pagó.

—De nada, necesito que me hagas un favor —le pedí tiernamente.

—Dime —guardó sus compras en una bolsa.

—Dile a Liam que le entregue esta chaqueta a Bo, es para su amiga Alice —le entregué la bolsa con la chaqueta.

—Vale, yo se la doy  —sonrió.

—Gracias, que le diga que es un regalo mío —me apoyé en el mostrador.

—De nada, se lo diré —me dio dos besos y se fue.

Louis se fue, seguí trabajando, atendí a unos cuatro clientes, me puse a colocar camisa, cuando alguien me me tapó los ojos.

—Hola bonita, ¿Quién soy? —alguien me tapó los ojos un ratito después.

—No sé —sonreí al saber de quién se trataba.

—Jo, soy Justin —me agarró de la cintura y me giró.

—Ya lo sabía tonto —me reí.

—¿Quieres tomar un helado conmigo? —señaló el puesto de helado que estaba en la esquina.

—Claro —le revolví el pelo, el sonrió.

—Espera, a ver si acabo el turno —miré la hora.

—Brid ya hemos acabado el turno —Brad me miró.

—Vale, me voy con Juss —sonreí.

—¿Qué tiene él, que no tenga yo? —preguntó Brad celoso.

—Tiene todo que tú no tienes —le respondí. —Vamos Justin.

Justin me agarró la mano y empezamos a caminar, él iba sonriendo, yo solo sentía hormigueos en mi barriga. Llegamos al puesto de helados y me compró uno de limón, el se lo cogió de chocolate, estuvimos hablando un rato y dando paseos mientras comíamos los helados. Un rato más tarde ya estaba en casa, me lo había pasado genial con Justin, parecía un idiota, pero en verdad era cariñoso y tierno, hasta le di mi número de teléfono. Me encontraba en la cama, ya tenía los deberes hechos, ya estaba duchada y en pijama, no había cenado, por que Justin y yo nos llenamos a comida y estaba muy llena, me acosté y al rato me dormí.

(Narra Eli)

Iba tranquilamente andando por los pasillos de la universidad, llevaba las cosas la mano, ya que me tocaba historia y no me había dado tiempo a coger la mochila y guardar las cosas. Estaba tan distraída pensando en mis cosas que me choqué con alguien, no vi quién era, ya que todos mis libros, mi agenda y mi estuche cayeron al suelo, mezclándose con los de la otra persona, que también se habían caído.

—¡Perdón! ¡Lo siento mucho! —me disculpé apresurada mientras intentaba recoger mis cosas del suelo.

—No pasa nada, yo también iba distraído —dijo una voz masculina.

Miré hacia arriba y me encontré con un chico de pelo castaño, ojos turquesas y gesto divertido, su camiseta ajustada marcaba sus músculos y parecía simpático, era bastante atractivo. Se agachó también y me ayudó a recoger mis cosas, cogiendo también las suyas. Cuando acabamos de recogerlo todo, nos incorporamos, y me di cuenta de que el pasillo estaba desierto, debían de haber empezado ya las clases, llegaba tarde.

—Mierda, llego tarde —murmuré, y salí corriendo a clase mientras el chico me gritaba algo que no entendí.

Entré a clase, el profesor me regañó pero le prometí que no volvería a pasar y me senté en el único sitio que quedaba, al lado de un chico castaño llamado Jonathan. La clase pasó rápidamente y, cuando me di cuenta, solo quedaban cinco minutos para que acabase. El profesor empezó a apuntar los deberes en la pizarra y yo fui a sacar mi agenda para apuntarlos, entoces me di cuenta de que no estaba. Empecé a rebuscar como una loca por mi mochila pero nada, no estaba, al ver que no estaba por ningún lado, me apunté los deberes en una hoja de papel. El timbre sonó y yo recogí mis cosas rápidamente para salir de la clase en busca de mi agenda, empecé a hacer una lista mental de todas las clases, pero en todas recordaba haberla guardado. Estaba sumida en mis pensamientos cuando alguien me tocó el hombro, me giré y me encontré con el chico con el que me había chocado en el pasillo.

—Perdona, te habías dejado la agenda entre mis libros —dijo tendiéndome mi agenda.

—Oh, gracias, me estaba volviendo loca intentando encontrarla —dije yo, él sonrió.

—Soy Louis, Louis Tomlinson, encantado —se presentó tendiéndome la mano, yo se la estreché.

—Yo soy Marie Elisabeth Jones, pero llámame Eli —me presenté yo.

—¿Vienes a comer algo? —me preguntó, ya que era la hora del almuerzo.

—Vale, pero primero tengo que avisar a mis amigas.

—Vale.

Salí corriendo en dirección a la clase de Bo haciendo que Louis me esperase allí, le dije que no iba a comer con ellas y le pareció bien, luego volví a donde antes, pero Louis ya no estaba.

—Oh, se ha ido —murmuré yo.

—Buh —alguien apareció por detrás de mí, dándome un susto.

—¡Louis! Me has asustado —me quejé yo al verle.

—Oh, perdóname —dijo haciendo como que se arrodillaba.

—Está bien, vamos a comer —dije yo riendo.

Fuimos en dirección a la cafetería hablando de todo un poco, cuando llegamos, nos sentamos en una mesa que por suerte estaba vacía y nos pedimos lo que íbamos a comer. Descubrí que él estudiaba Magisterio, me habló de sus amigos, algunos de ellos estaban con mis amigas, en sus clases también.

—¡Casi se me olvida! —exclamó dándose una palmada en la frente.

—¿Qué pasa? —pregunté yo, curiosa.

—Te tengo que dar una cosa —dijo él.

Yo le miré extrañada, ¿sólo nos conocíamos de un par de horas y ya me tenía que dar una cosa? Qué chico más raro, aunque era muy simpático, para qué negarlo.

—Espera aquí un segundo, ahora mismo vuelvo —se levantó de su sitio y salió corriendo en dirección a los pasillos donde estaban las taquillas de la gente que estudiaba magisterio.

Yo me quedé sentada en la mesa, había poca gente en la cafetería, el timbre que anunciaba el comienzo de las clases tras el recreo sonaría en, aproximadamente, 5 minutos. Louis llegó unos minutos más tarde con la respiración agitada y una bolsa en las manos.

—Cierra los ojos —me pidió.

Yo me resistí un poco al principio pero al final accedí, no nos conocíamos de mucho pero parecía una persona en la que se podía confiar. Noté algún tipo de tejido en mis manos, abrí los ojos y me encontré con la chaqueta que me iba a comprar en la tienda de Bridgit pero que al final no compré gracias al baboso de Brad.

—¿Cómo has sabido...? —empecé a preguntar, pero él me cortó.

—Bridgit me dijo que te lo diera —me explicó, yo sonreí.

—Vaya... Luego me pasaré por su tienda a agradecérselo.

—¿Quieres...? —empezó a preguntar Louis, pero el timbre le interrumpió. —Bueno da igual, si quieres te espero a la salida y te lo digo.

—Vale.

Nos dirigimos a nuestras respectivas clases, yo iba con la intriga, ¿Qué me querría decir Louis?

Al llegar a clase ya estaban todos los sitios ocupados, menos uno al lado de un chico moreno con cresta, ojos color miel y tatuajes. Bo no iba conmigo a esa clase, así que no podría sentarme con ella, me senté al lado del moreno con un poco de miedo, él estaba dibujando en su cuaderno y no se percató de mi presencia hasta que empecé a sacar mis cosas.

—Hola —saludé tímida mientras él me miraba fijamente.

—Hola —me saludó él, el profesor entró al aula. —Soy Zayn.

—Yo soy Eli.

Hechas las presentaciones, cada uno volvió a lo suyo, yo prestaba atención a la clase y Zayn dibujaba en su cuaderno. El profesor se dio cuenta de que Zayn no atendía y le preguntó sobre lo que estábamos dando.

—Señor Malik, ya que está usted prestando tanta atención a la clase —dijo con ironía. —¿Podría seguir leyendo por donde nos hemos quedado?

—Eh... Esto... —estaba confuso, yo me apiadé de él y le señalé disimuladamente la parte por la que estábamos. —Claro.

Empezó a leer y el profesor asintió satisfecho, bien, no me había visto. Cuando acabó, el profesor siguió explicando y él siguió a lo suyo. Un rato después, sonó el timbre que anunciaba el final de las clases, tenía unos quince minutos de descanso antes de la siguiente clase, así que guardé mis cosas y me dispuse a salir del aula.

—Espera —Zayn me agarró del brazo antes de salir.

—¿Sí?

—Gracias por lo de antes —dijo él.

—No es nada.

Me soltó y me fui, me caía bien ese chico, era simpático.

Las dos últimas clases se me pasaron volando, para cuando me quise dar cuenta, ya estaba sonando el timbre que anunciaba el final de las clases. Me dirigí a la puerta de entrada por la que salían los alumnos en masa, entonces me acordé de que Louis me había dicho que me iba a esperar, me quedé de pie a un lado de la puerta buscándolo.

—¡Eli! —escuché a mis espaldas, me giré y allí estaba Louis sonriente.

—¡Louis! —exclamé yo. —¿Qué me querías decir?

—Te decía que...

(Narra Liam)

Tras un par de horas caminando al lado de Bo, nuestros pies estaban fríos y congelados a causa del frío típico de Reino Unido. Le ofrecí que se viniese a casa a cenar, ya que al vivir solo, no había ningún problema. Hablábamos de cualquier tipo de cosa, deportes, la universidad, la familia, nuestros gustos... Me sentía extremadamente relajado al hablar con ella, sin ningún tipo de presión. Ni siquiera se había puesto ha hablarme de ropa o accesorios típico de cualquier chica. Entramos a mi casa, dónde encendí la calefacción para que entráramos en calor cuanto antes y nos sentamos en el sofá.

El timbre de mi casa sonó a mitad de la narración de Bo, probablemente la comida china que acabábamos de pedir había llegado. Abrí la puerta y un chico asiático, uniformado y con unas bolsas en sus manos apareció enfrente de mí. Me llevé las bolsas a la cocina y volví para entregarle el dinero, pero Bo se me adelantó y estaba tendiéndole el dinero. Me acerqué deprisa, para evitarlo.

—¡Bo! —me quejé y aparté su mano, sin embargo, el chico ya estaba guardando el dinero.

—Liam, deja que pague yo, pesado —me reprendió.

—Es injusto, es mi casa, he dicho que invitaba yo —gruñí y escuché la risa del asiático.

—Ustedes son muy graciosos, ya no veo casi a novios peleando. Ahora ya, ya no es igual que antes —contestó con su acento el chico. Bo me miró aguantando la risa, mientras que yo estaba rojo. —Adiós, que aproveche —y se marchó. Tan pronto como cerré la puerta, Bo estalló en carcajadas. Negué con la cabeza,mientras una sonrisa salía de mis labios.

—¿De que te ríes? —pregunté y se encogió de hombros.

—Ha sido gracioso.

Negué repetidamente—: Bueno, cuéntame eso de tu collar.

—Mm, sí, bueno. Tengo unas amigas a las que conocí por internet, comenzamos a hablar, y nos hicimos amigas. Llevamos 5 años siendo amigas, y bueno, cuando hicimos tres años, decidimos comprarnos cada una ese colgante para tener algún objeto significante. Y lo perdí el otro día —agachó la cabeza un poco, pero volvió a levantarla.

—¿Y no hay aquí, en Londres? Tal vez puedes comprar otro.

—Podría, pero no sería lo mismo —asentí, comprendiéndola.

—¿Cuántas sois en el grupo?

—Veintiuna, al principio solo trece. Pero con los años se nos ha ido uniendo más gente.

Wow, y aquí en Londres estáis sólo cinco, ¿no?

Asintió—: Sí, yo, que vivo con Eli, porque venimos ambas de Brighton. Bridgit, Alison y Juliett. Pero aún no nos hemos conocido todas —rió.

Cuando se marchó, caminé hasta mi habitación para ponerme el pijama e irme a dormir. Abrí el armario, y al lado de mi pijama estaba la sudadera que quería regalarle a Bo, acaricié la tela con la punta de mis dedos y cerré el armario, tras sacar lo que necesitaba. Mientras me desvestía, pensaba en la chica de cabello rojo. Ni siquiera sabía por qué había decidido comprar la sudadera, ni por qué no se la daba aún. Simplemente lo hice por un impulso, necesitaba comprarla. Y la despedida, aquel beso que me había dado hacía tan solo unos minutos aún seguía en mi memoria, reproduciéndose. El calor en mis mejillas y mi corazón acelerado. Su simple presencia al final del día me ponía nervioso, y aún así la disfrutaba. Necesitaba saber más cosas de ella.

(Narra Juliett)

Me desperté sobresaltada. Otra vez el mismo sueño.

FLASHBACK

—PUES PARA TU INFORMACIÓN, GRACIAS A ELLAS NO ME CORTO —le grité. Decir esas palabras, hizo que se callara y me mirara horrorizada.

FLASHBACK

«Deja el pasado donde está» —me dije. Me levanté y me metí en la ducha, creo que hoy será un día difícil. Cuando ya tenía todo, salí camino a clases. Hacía bastante frío por lo que decidí ponerme la capucha de la sudadera, en mis oídos sonaba Step, de Vampire Weekend. Al llegar, me metí en el aula en la que me tocaría clase, al entrar, un muchacho alto de ojos marrones y pelo despeinado, me saludó.

—Hola, soy Christian.

—Yo soy Juliett.-Dije dirigiéndome a mi sitio junto la ventana. No dijimos nada más. «Hoy, yo, no soy persona» —pensé. Las clases se me hicieron eternas, me quería ir a casa. Ponerme el pijama y meterme en cama. Cuando ya acabaron las clases me fui directa a casa. Al llegar, me llamaron del trabajo, para decirme que hoy me daban el día libre, por el incidente de anoche. Tras varios "No importa, si quieres voy" y otros como "¿Seguro? Mira que hoy hay partido" colgué. Me dediqué a mí todo la tarde, después de hacer los deberes. Me metí en el baño, y llené la bañera con agua caliente, luego puse la canción Don't cry de Guns N' Roses. Luego de estar un buen rato, sentí que me cogía el frío, salí, me puse el pijama y me preparé un chocolate caliente. Ya con mi preciado chocolate, me dirigí al sofá, allí me tapé con una manta, y encendí la televisión, con suerte estaría con ese programas de novias que tanto me gusta. Después de ver la televisión y hablar con mis niñas, decidí que mejor sería acostarme, y dormí. Mañana será otro día, y espero que mejor que este. Al poco de acostarme, aun no estaba dormida suena el móvil. Mi madre.

«¿Qué querrá ahora esta?» —pensé.

—¡¿Te parecerá bonito?! —gritó.

—Hola mamá yo también te echo de menos.

—Mira, eh, no me vengas tonterías, te vas y no avisas —dijo en un tono furioso.

—Mira mamá, estoy estudiando, y...

—¿¡ESTUDIANDO!? Tú nunca serviste para eso, seguro que te estas viendo con un chico —me interrumpió

—Vete a la mierda —dije tranquila segundos antes de colgarle, y silenciar el móvil, «cómo me volviera a llamar, me cambio de número»

—Ahora sí, a dormir —me dije.

(Narra Alison)

El despertador empezó a sonar justo a las siete, le di una manotada y perezosamente me levante de la cama. Entraba a las ocho en la universidad, así que me dirigí a la ducha, donde me di una rápida ducha. Salí de la ducha y fui al armario a ver que me ponía, al final me decidí por unos vaqueros cortos con unas medias negras, junto una camiseta blanca y un collar largo con un búho y por último mis botines marrones y dejé mi pelo suelto con unas pocas ondas. Fui a la cocina para preparar mi desayuno, me hice un simple vaso de leche ya que no me apetecía nada más. Me dirigí a mi habitación donde cogí la mochila y me dispuse a ir a la universidad que estaba justo al lado la residencia.

Al llegar vi que aún me quedaban quince minutos, pero me fui hacia secretaría para recoger mi horario y poder situarme para ir a clase. La primera clase que tenia era historia, así que me dirigí hacia el salón.

lunes, 14 de julio de 2014

Capítulo 3.

(Narra Bridgit)

Había estado hablando con Alison por Skype una hora, me caía genial, tenía ganas de conocerla en persona, pero hasta el día siguiente, nada. Apagué el ordenador, lo puse en la mesa del salón y subí a mi habitación a darme una ducha. Ya tenía puesto el pijama, también había cenado y me había lavado los dientes, estaba algo cansada, apenas eran las diez y media, mi móvil empezó a sonar.

—¿Quién es? —pregunté levantándome de la cama.

—Hola Bridgit, soy Sara —respondió amable.

—Hola Sara —saludé.

—Bueno, como empiezas mañana la universidad, a Brad y a ti os he cambiado los horarios, trabajaréis de tres a seis de la tarde, ¿te parece bien? —me comentó.

—Si, me parece bien, allí estaré —la avisé.

—Perfecto, bueno, adiós —se despidió.

—Adiós —colgué.

Puse la alarma para las siete, dejé el móvil encima del escritorio y me eché en la cama, estaba tan cansada que caí rendida y me dormí.

Ya eran las siete y la alarma no dejaba de sonar, la apagué, me levanté de la cama y me metí en el baño. Ya estaba vestida, llevaba puesto una camisa negra, unos vaqueros y unas botas, me dejé el pelo suelto. Ya había desayunado, también tenía hecha mi cama, solo me faltaba lavarme los dientes, cosa que hice rápidamente. Cogí mi mochila, guardé el móvil, me puse la chaqueta y salí de casa, empecé a caminar a la parada de autobuses, que estaba a unos diez minutos.

—Ey fea —Justin empezó a caminar junto a mí.

—Hola idiota —le miré.

—¿Vas en el autobús? —preguntó mirándome con sus ojos mieles.

—Sí, hasta que no me compre un coche, sí —le respondí.

—Yo también voy en autobús, mis amigos y yo decidimos ir el primer día juntos —me comentó.

—Me parece bien —dije sin darle importancia.

—Sigo cayéndote mal, eh, fea —se burló.

—Puede —vi al autobús llegar. —Adiós idiota.

Después de decir eso, me subí al autobús, me senté junto a la ventana y empecé a cantar bajito, la primera canción que me vino.

Ya estaba en la universidad y solo quedaban tres horas para salir, una hora más tarde sería el descanso. Me tocaba lengua, pero yo no daría clase, por que media hora antes, me peleé con una rubia, que venía de chula, pero se lo quité de una hostia. Caminé por los pasillos, hasta llegar al aula de castigo, entré y me encontré con Justin, a su lado estaba un moreno, los dos se giraron a verme.

—Mira Zayn, ella es la fea, ya nos hemos visto tres veces —sonrió burlón.

—Soy Bridgit —saludé amablemente y me senté.

—Yo Zayn —sonrió.

—¿Que haces aquí fea? —me preguntó Justin.

—Nada que a ti te interese, idiota —me quedé callada tras decir eso.

Ya había salido de la universidad, también había comido. Me encontraba en la tienda, junto a Brad, como el día anterior, él seguía mirándome, maldito baboso. Un chico castaño, entró a la tienda y cogió la sudadera que llevaba el logotipo de Ed Sheeran, a Bo le encantaba.

—Hola, quiero esta sudadera por favor —habló el castaño.

—Claro, ¿lo envuelvo en papel de regalo? —pregunté amablemente.

—Sí, que sea de color azul —respondió.

—¿Se puede saber para quién es? —le miré curiosa.

—Para la chica que estaba ayer aquí —sonrió.

—Hablas de Bo —adiviné. —Es una amiga y te digo que le va a encantar tu regalo.

—Gracias —cogió la bolsa y me pagó.

—A ti —le sonreí. —Ya me contarás.

—Bridgit, te dije que no hablaras con los clientes —Brad me gritó.

—Tu no mandas en mí, eres un maldito baboso, atiende a lo tuyo —le grité y Liam me miró impresionado.

—No me da la gana, este es tú trabajo —estaba enfadado.

—Déjala, hablaré con tu jefa y haré que te despidan —Liam me defendió.

Después de decirle a Liam un "Gracias, estaré bien" se fue, me había dado su número de teléfono, por si necesitaba algo, lo consideraba un amigo. Ya me había duchado, puesto el pijama, hecho los deberes, cenado y lavado los dientes. Estaba en mi cama, hablando con las chicas por WhatsApp, me despedí de ellas, dejé el móvil en la mesa de noche y me acosté. Apagué la luz, al rato el sueño me venció y me dormí.

(Narra Juliett)

—Otro día, si eso... Es que tengo que guardar todo —dije un tanto seca.

—Bueno, como quieras, las puertas de mi casa están abiertas para ti.

—Vale.

—Chao.

—Hasta luego.

Cogí las bolsas y entré en mi apartamento. Definitivamente, era tonta. Tampoco quería que pensara que iba con el primero que pasara. Guardé mis cosas y me hice algo de comer. Me pasé todo el día en casa, dándole mi toque personal para que pareciera más un hogar. No podía pintar las paredes, ni colgar un triste cuadro, pero sí podía pegar con celo. Así que no tardé en poner música y ponerme a decorar mi habitación. Coloqué varios posters de T.Mills, Macklemore, Ed Sheeran y RBD. En la mesita de noche, puse mi despertador y una foto que tenía con mi abuela cuando yo era pequeña. Coloqué los libros, varias historietas, libretas donde tenía apuntadas ideas y poco más. Sin darme cuenta, ya se había hecho de noche, por lo que me preparé para ir a dormir.

A la mañana siguiente, el despertador sonó a las siete, me duché y me preparé para ir a clase.

Las clases ya habían acabado, y estaba un poco triste, porque no me encontré con ninguna de las chicas. Al llegar a casa me hice un sándwich para comer, y mientras lo comía hacía los deberes. Al acabar, eran las tres menos diez, por lo que decidí ir ya al trabajo. Cuando llegué, mi compañera de trabajo, Charlotte, me dijo lo que tenía que hacer y donde podría guardar mis cosas.

—Hola Juliett —saludó el encargado.

—Hola —saludé yo.

—Tu trabajo consistirá en atender las mesas y estar en la barra —me explicó él.

—Okey.

—Mira, esos serán tus primeros clientes —dijo señalando a una pareja que entraba.

Me acerqué a tomar nota cuando escuché mi nombre.

—¡JULIETT! —gritó la chica que acababa de entrar.

No puede ser. Es ella.

—¡ELI! —grité.

Luego de estar un rato diciéndonos lo guapas que estábamos y esas cosas típicas, Eli me dio la dirección de su casa, en donde vivía con Bo. Luego les tomé el pedido a ella y a su acompañante y fui a la cocina para que prepararan sus sándwiches. Luego se los llevé. Al rato de irse ellos, el bar quedó medio vacío. Quedaban unas cinco personas, entre ellas un señor que me llamó la atención, ya se había bebido cinco cervezas y ya iba por la sexta. Zayn entró en el bar, me sonrió, y sentó en la mesa de al lado del señor. Me acerqué para tomarle nota.

—¿Qué quieres tomar? —le pregunté a Zayn.

—A ti, preciosa —dijo el señor de unos 50 años.

Miré a Zayn, que tenía una expresión de... ¿Furia? Me miró y yo negué, para restarle importancia.

—Un café con leche —pidió Zayn.

—Vale, enseguida te lo traigo.

—¡EY! Guapa, ¿Me traes otra? —dijo el señor señalando la botella vacía.

Me dirigí a la barra donde estaba Charlotte.

—Charlotte, ¿se la llevo? Digo, esta es ya la séptima.

—Llévasela —dijo mientras miraba al señor.

Cogí el café de Zayn y la cerveza del hombre, los puse en la bandeja y fui hacia ellos. Dejé primero el café de Zayn, y luego le di la cerveza al hombre. Cuando me giré, el hombre me dio una palmada en el culo, y como acto reflejo, le dejé mi mano marcada en su cara.

—¿¡QUIÉN COJONES TE CREES QUE ERES!? ¡NO SOY TÁCTIL! ¡A MÍ NO ME VUELVAS A TOCAR! ¿¡QUEDÓ CLARO!? —le grité mientras Zayn, Charlotte y el encargado me miraban asombrados. —Baboso de mierda —murmuré mientras dejaba la bandeja en la barra.

—Esto... Yo... Mi turno ya acabó —dije mirando a Charlotte y al encargado.

Fui a coger mi bolso y dejar el delantal. Cuando salí, Zayn me estaba esperando.

—¿Vamos? —me dijo sonriendo.

—Pero tu café...

—Ya lo tomé y pagué.

—Ah. Pues vale.

—No sabía que tenías ese genio.

—Hombre, solo me conoces de...¿un día? Aparte, ese tipo no es nadie para tocarme el culo.

—Me gusta.

—¿El qué? ¿El hombre?

—No —dijo riendo. —Tu genio.

—Ah. Pues serás el único.

Al llegar a casa, cada uno entró en su apartamento, no sin antes despedirnos con un "Hasta mañana". Entré en casa, no tenía hambre y estaba cansada, por lo que decidí ponerme el pijama y meterme en la cama.

(Narra Eli)

Estaba aburrida en casa, Bo había salido a dar una vuelta y yo me había quedado viendo MTV, pero echaban un reportaje que no me interesaba y había apagado la televisión, también había hablado con las chicas por Skype pero ya lo habíamos dejado. Tenía hambre, pero me daba demasiada pereza levantarme del sofá en el que estaba e ir hasta la cocina a por algo de comida. El sonido de un mensaje nuevo en mi móvil me sacó de mis pensamientos, desbloqueé la pantalla para ver quién era y vi que era Ethan, me sacó una sonrisa.

"Hola, me aburro, ¿quieres quedar? xx"

"Hola, hahaha, yo también me aburro, dime hora y lugar y allí estaré xx"

A los pocos minutos me llegó su respuesta.

"¡Bien! Pues a las 6 en el Foster's Hollywood, allí nos vemos ;) xx"

Dejé el móvil cargando y fui a mi habitación a vestirme, me puse mis fieles vaqueros pitillo rotos, una camiseta blanca y un jersey verde de punto con agujeros que le cogí a Bo. Acabé de vestirme sobre las 17:45, cogí un bolsito con el móvil, la cartera y las llaves, le envié un mensaje a Bo avisándole de que me iba y salí apresurada en dirección al Foster's Hollywood donde había quedado con Ethan.

Llegué justo a tiempo, sonreí al mirar la hora y ver que por una vez en la vida era puntual. Distinguí a un chico de espaldas, me acerqué y vi que era Ethan, estaba revisando la hora en el móvil.

—¡Buh! —le grité por detrás, él se sobresaltó.

—¡Eli! Me has asustado —dijo riendo.

—Uy que pena —dije yo riendo también.

—¿Vamos a comer algo? Tengo hambre —propuso él frotándose la tripa.

—¡Sí! Yo me muero de hambre —dije ilusionada. —Pero al Foster's Hollywood no, por favor —pedí.

—Vale, si quieres vamos a un bar cercano, se llama Tom's bar y en frente hay una tienda de ropa bastante bonita —propuso él.

—¡Genial! Me encanta ir de compras —dije yo.

Echamos a andar hacia el sitio que él me había dicho, desde fuera el bar no estaba mal, era bonito. Entramos y nos sentamos en una mesa junto a la puerta, estuvimos hablando hasta que llegó la camarera, ojos marrones, pelo castaño rizado con las puntas lilas... ¡¿ESA NO ERA JULIETT?!

—¡JULIETT! —exclamé asombrada levantándome de golpe.

—¡ELI! —gritó ella.

Nos dimos un fuerte abrazo y empezamos a hablar de lo típico, "qué guapa estás", "qué alegría" y demás típicas frases. Estuvimos unos diez minutos hablando hasta que caímos en la cuenta de que no nos había tomado el pedido, pedimos unos refrescos y unos sándwiches y Juliett fue a por ellos.

—Wow, sí que os lleváis bien —dijo Ethan en cuando Juliett se fue.

—Somos grandes amigas, llevamos hablando por Skype y WhatsApp desde los trece años y es la primera vez que nos vemos en persona —expliqué yo.

—Ah, que guay —dijo él.

Juliett nos trajo la comida y se despidió, prometiendo que nos iría a visitar, le di la dirección de la casa de Bo y mía. Nos comimos los sándwiches tranquilamente hablando de cualquier cosa, era un chico muy simpático con el que se podía hablar perfectamente, cada vez me caía mejor.

Terminamos nuestra comida y, tras pagar, nos fuimos. Insistí en entrar en la tienda que había en frente del bar, ya había estado allí cuando fui a dejar el currículum, y le terminé llevando casi a rastras. Nada más entrar reparé en una chaqueta marrón de piel de imitación, decidí comprarla y fui directa a la caja a preguntar por el precio. Por desgracia, en la caja estaba Brad, el baboso que había intentado ligar conmigo la última vez que estuve allí.

—Ey preciosa, ¿vienes a verme? —preguntó coqueto.

—Argh, no, qué va. Cóbrame esta chaqueta, haz el favor —le pedí tendiéndole la chaqueta.

—Bueno, pero luego iremos a tomar algo juntos, ¿verdad preciosa? —dijo agarrándome de la muñeca.

—¡No! —exclamé yo soltándome bruscamente.

—Ella viene conmigo, déjala —intervino Ethan al oír mi grito, mirándole amenazante.

—Por que tú lo digas maricón, yo hago lo que me da la gana —replicó Brad mirando con asco a mi amigo.

Y, sin previo aviso, Ethan le dio un puñetazo en toda la cara, provocando que le sangrara la nariz.

—¡Hijo de puta! —gritó Brad.

Una chica salió alarmada de la trastienda al escuchar los gritos, yo la observé, tenía pelo castaño largo y liso y unos ojos verdes, la reconocí de inmediato.

—¿Bridgit? —dije sorprendida.

—¿Eli? —dijo ella.

Y, ajenas a la pelea que estaba a punto de sucederse entre Ethan y Brad, nos dimos un fuerte abrazo.

—Antes que nada, mejor vamos a separarlos —dije yo, ella asintió.

Cogimos cada una a uno, yo a Ethan y ella a Brad, que ya habían empezado a darse golpes. Ethan se empezó a retorcer mientras yo le sujetaba, era más fuerte que yo así que le agarré los brazos para que no me pegara ni nada.

—Ethan, tranquilizate —dije yo intentando calmarlo, él obedeció.

—Perdona Eli, es que no he podido contenerme —se disculpó él, era muy tierno.

—No pasa nada, ahora vámonos.

Salimos de la tienda, al final no compré la chaqueta, y fuimos a dar una vuelta, así estuvimos el resto de la tarde.

(Narra Bo)

Terminé de escribir la última letra de mi redacción de la universidad, eran aproximadamente las 7 de la tarde y la papelería cerraría si no salía deprisa de casa.

Cogí mi sudadera azul de Adidas, que era probablemente dos tallas más grandes que la mía, y metí las llaves en el bolsillo, apenas miré si eran las mías o las de Alice las que tenía. Entré a la papelería y comencé a toquetear las llaves por dentro del bolsillo, sin embargo, noté algo extraño en ellas, las saqué y descubrí que no eran las mías, tenían un llavero distinto. Cogí las fotocopias tras pagar y volví hacia casa. Al intentar meter la llave en la cerradura, esta no entraba, lo intenté como 10 veces más y obtenía el mismo resultado. ¿Y ahora qué hacía? Mi móvil estaba dentro, cargándose y no llevaba reloj para saber cuanto tendría que esperar hasta que el turno de Eli acabase. Cansada, comencé a andar en dirección al Big Ben, el cual no estaba muy lejos de casa y así poder saber la hora. Cuando llegué eran las 7:30, con lo cual, Eli seguramente acababa de empezar a trabajar, me senté en un banco cerca de allí, al lado de un chico y comencé a releer mi trabajo para revisar si tenía alguna falta o cualquier cosa por el estilo. La mirada del chico que tenía al lado se clavó en mí, haciéndome sentir incómoda, evité mirarle durante unos minutos, pero la curiosidad se apoderó de mí y fijé mi vista en su cara. Ojos marrones, piel bronceada y pelo castaño claro. Me sonreía amablemente, ¿De qué lo conocía?

—Hola —comenzó hablándome.

—Hola —sonreí tímida.

—Me llamo Liam, nos conocimos hace unos días —lo miré intentando recordarle.

—Yo soy Bo, me suenas muchísimo, pero no recuerdo donde te vi —solté una risa nerviosa.

—Fui el otro día a comer al Foster's Hollywood y te intenté ayudar a encontrar tu colgante —me contestó amistosamente. Llevé una mano a mi frente, ¡Claro!

—¡Sí! Ya me acuerdo perdona, es que no soy buena para recordar caras —sonreí.

—No importa —sonrió, aunque se le notaba algo decepcionado. —¿Lo encontraste?

—No, pero bueno, no pasa nada —asintió.

—¿Esperas a alguien? —preguntó.

—No exactamente, me he dejado las llaves dentro de casa y no puedo entrar —reímos ambos.

—¿Vives sola?

—Oh, no, vivo con una amiga, pero ella está trabajando ahora mismo. También trabaja en el Foster's Hollywood.

—Entonces saldrá tarde, ¿Qué harás hasta que ella vuelva a casa? —me encogí de hombros y reí.

—No lo sé.

—Bueno, yo no tengo mucho que hacer, si quieres puedo acompañarte un rato.

—Sería genial, pero no quiero ser molestia.

—Para nada, mujer. Demos una vuelta por aquí.

Nos levantamos a vez del banco y metí mis cosas como pude en mi sudadera.

—¿De dónde eres? —preguntó iniciando una nueva conversación.

—Soy de Brighton. ¿Tú eres de Londres?

—Oh, no, vine hace unos años a Londres, pero soy de Wolverhampton —hice una mueca rara dándole a entender que no sabía donde estaba aquel lugar.

—No te preocupes, no es un lugar muy importante —sonreímos.

—¿Qué estás estudiando?

—Económicas, pero también me estoy sacando la oposición de bombero.

—¿En serio? —pregunté asombrada. —Wow, eso es genial.

—¿Y tú que estudias?

—Filología inglesa aunque tal vez me saque el B1 de alemán.

—¿Hablas alemán? Un amigo mío también estudia Filología inglesa, tal vez lo conozcas.

—Sí, lo hablo, aunque no muy fluido. ¿En serio? ¿Como se llama?

—Zayn Malik, de todas formas, algún día te lo presentaré, al fin y al cabo, estamos en el mismo campus —sonrió.

—Sería genial, yo podría presentarte a Eli.

—Si quieres, podríamos quedar para comer mm... ¿El miércoles te viene bien?

—Perfecto, ¿dónde?

—Hay un bar muy bueno cerca de donde vive Zayn y seguramente lo encontraremos allí, podría presentártelo.

—Claro, pues el miércoles en Tom's Bar a la 1:30.

(Narra Alison)

Estuve como una hora hablando con Bridgit, era muy simpática y graciosa, tenía muchas ganas de poder conocerla en persona, igual que a todas las chicas.

Decidí ir a hacer la cena y como a mí la cocina se me daba muy mal, me hice un trozo de pechuga a la plancha con una ensalada, mientras la pechuga estaba haciéndose me prepare la ensalada y prepare la mesa con un cuchillo, tenedor, servilleta y vaso. Cuando la pechuga estuvo hecha cogí un plato y la puse, me dirigí hacia la mesa que había en la cocina con el plato de pechuga en una mano y la ensalada en otra, me senté y tras haber comido tranquilamente, me dispuse a ir a la cocina, lavé los platos y demás que había ensuciado, y tras arreglarlo todo me fui al salón, me senté en el sofá y me puse a hacer zapping, finalmente me puse a ver una película que ni sabía como se llamaba, iba de un chico y una chica que se enamoraban, la típica película de amor. La película acabó así que me fui a ponerme el pijama, el pijama era un pantalón largo de cuadros rojos y azules con una camiseta de manga corta azul oscura. 

Mi móvil empezó a sonar así que fui corriendo hacia el comedor donde se encontraba el móvil, vi que era mi madre, se lo cogí rápidamente.

—Dime mamá —dije al cogerlo.

—¿Qué tal todo? Simplemente quería saber si estabas bien.

—Sí mamá, ya te lo dije ayer —se preocupaba demasiado, no debería.

—Es que, cariño, no tenerte aquí es tan raro, pienso que te va a pasar algo y me preocupo —aún creía que era una niña.

—No hace falta que te preocupes estoy bien y ya no soy una niña, no hace falta.

—Vale, pero si pasa algo no dudes en llamare.

—Sí tranquila, adiós, me voy a dormir.

—Adiós, buenas noches —y tras decir eso mi madre, colgué.

Estaba en la cama tumbada intentando dormir, pero no podía, esos ojos verdes no paraban de aparecer en mi mente, los había podido ver poco tiempo, pero me habían enamorado, es que eran preciosos, como me hubiera gustado poder hablado con él. Mi mente no funcionaba, sería por el sueño, pero ¿por qué estaba pensando en ese chico?, no sabía ni como se llamaba, simplemente lo había visto dos minutos, y pensando acabé durmiéndome.