Información de la novela.

Esta novela la hemos creado entre 6 chicas de distintos sitios de España, por lo tanto, cada personaje/narración especifica la ha escrito una de nosotras. Ejemplo: Cris solo escribe las narraciones de Bo, (Charlie) y Liam, etcétera.

Esperamos que disfrutéis de nuestra novela tanto como nosotras :)

Att: Cris, Andrea, Tania, Michelle, Blanca y Andrea Styles.

lunes, 14 de julio de 2014

Capítulo 3.

(Narra Bridgit)

Había estado hablando con Alison por Skype una hora, me caía genial, tenía ganas de conocerla en persona, pero hasta el día siguiente, nada. Apagué el ordenador, lo puse en la mesa del salón y subí a mi habitación a darme una ducha. Ya tenía puesto el pijama, también había cenado y me había lavado los dientes, estaba algo cansada, apenas eran las diez y media, mi móvil empezó a sonar.

—¿Quién es? —pregunté levantándome de la cama.

—Hola Bridgit, soy Sara —respondió amable.

—Hola Sara —saludé.

—Bueno, como empiezas mañana la universidad, a Brad y a ti os he cambiado los horarios, trabajaréis de tres a seis de la tarde, ¿te parece bien? —me comentó.

—Si, me parece bien, allí estaré —la avisé.

—Perfecto, bueno, adiós —se despidió.

—Adiós —colgué.

Puse la alarma para las siete, dejé el móvil encima del escritorio y me eché en la cama, estaba tan cansada que caí rendida y me dormí.

Ya eran las siete y la alarma no dejaba de sonar, la apagué, me levanté de la cama y me metí en el baño. Ya estaba vestida, llevaba puesto una camisa negra, unos vaqueros y unas botas, me dejé el pelo suelto. Ya había desayunado, también tenía hecha mi cama, solo me faltaba lavarme los dientes, cosa que hice rápidamente. Cogí mi mochila, guardé el móvil, me puse la chaqueta y salí de casa, empecé a caminar a la parada de autobuses, que estaba a unos diez minutos.

—Ey fea —Justin empezó a caminar junto a mí.

—Hola idiota —le miré.

—¿Vas en el autobús? —preguntó mirándome con sus ojos mieles.

—Sí, hasta que no me compre un coche, sí —le respondí.

—Yo también voy en autobús, mis amigos y yo decidimos ir el primer día juntos —me comentó.

—Me parece bien —dije sin darle importancia.

—Sigo cayéndote mal, eh, fea —se burló.

—Puede —vi al autobús llegar. —Adiós idiota.

Después de decir eso, me subí al autobús, me senté junto a la ventana y empecé a cantar bajito, la primera canción que me vino.

Ya estaba en la universidad y solo quedaban tres horas para salir, una hora más tarde sería el descanso. Me tocaba lengua, pero yo no daría clase, por que media hora antes, me peleé con una rubia, que venía de chula, pero se lo quité de una hostia. Caminé por los pasillos, hasta llegar al aula de castigo, entré y me encontré con Justin, a su lado estaba un moreno, los dos se giraron a verme.

—Mira Zayn, ella es la fea, ya nos hemos visto tres veces —sonrió burlón.

—Soy Bridgit —saludé amablemente y me senté.

—Yo Zayn —sonrió.

—¿Que haces aquí fea? —me preguntó Justin.

—Nada que a ti te interese, idiota —me quedé callada tras decir eso.

Ya había salido de la universidad, también había comido. Me encontraba en la tienda, junto a Brad, como el día anterior, él seguía mirándome, maldito baboso. Un chico castaño, entró a la tienda y cogió la sudadera que llevaba el logotipo de Ed Sheeran, a Bo le encantaba.

—Hola, quiero esta sudadera por favor —habló el castaño.

—Claro, ¿lo envuelvo en papel de regalo? —pregunté amablemente.

—Sí, que sea de color azul —respondió.

—¿Se puede saber para quién es? —le miré curiosa.

—Para la chica que estaba ayer aquí —sonrió.

—Hablas de Bo —adiviné. —Es una amiga y te digo que le va a encantar tu regalo.

—Gracias —cogió la bolsa y me pagó.

—A ti —le sonreí. —Ya me contarás.

—Bridgit, te dije que no hablaras con los clientes —Brad me gritó.

—Tu no mandas en mí, eres un maldito baboso, atiende a lo tuyo —le grité y Liam me miró impresionado.

—No me da la gana, este es tú trabajo —estaba enfadado.

—Déjala, hablaré con tu jefa y haré que te despidan —Liam me defendió.

Después de decirle a Liam un "Gracias, estaré bien" se fue, me había dado su número de teléfono, por si necesitaba algo, lo consideraba un amigo. Ya me había duchado, puesto el pijama, hecho los deberes, cenado y lavado los dientes. Estaba en mi cama, hablando con las chicas por WhatsApp, me despedí de ellas, dejé el móvil en la mesa de noche y me acosté. Apagué la luz, al rato el sueño me venció y me dormí.

(Narra Juliett)

—Otro día, si eso... Es que tengo que guardar todo —dije un tanto seca.

—Bueno, como quieras, las puertas de mi casa están abiertas para ti.

—Vale.

—Chao.

—Hasta luego.

Cogí las bolsas y entré en mi apartamento. Definitivamente, era tonta. Tampoco quería que pensara que iba con el primero que pasara. Guardé mis cosas y me hice algo de comer. Me pasé todo el día en casa, dándole mi toque personal para que pareciera más un hogar. No podía pintar las paredes, ni colgar un triste cuadro, pero sí podía pegar con celo. Así que no tardé en poner música y ponerme a decorar mi habitación. Coloqué varios posters de T.Mills, Macklemore, Ed Sheeran y RBD. En la mesita de noche, puse mi despertador y una foto que tenía con mi abuela cuando yo era pequeña. Coloqué los libros, varias historietas, libretas donde tenía apuntadas ideas y poco más. Sin darme cuenta, ya se había hecho de noche, por lo que me preparé para ir a dormir.

A la mañana siguiente, el despertador sonó a las siete, me duché y me preparé para ir a clase.

Las clases ya habían acabado, y estaba un poco triste, porque no me encontré con ninguna de las chicas. Al llegar a casa me hice un sándwich para comer, y mientras lo comía hacía los deberes. Al acabar, eran las tres menos diez, por lo que decidí ir ya al trabajo. Cuando llegué, mi compañera de trabajo, Charlotte, me dijo lo que tenía que hacer y donde podría guardar mis cosas.

—Hola Juliett —saludó el encargado.

—Hola —saludé yo.

—Tu trabajo consistirá en atender las mesas y estar en la barra —me explicó él.

—Okey.

—Mira, esos serán tus primeros clientes —dijo señalando a una pareja que entraba.

Me acerqué a tomar nota cuando escuché mi nombre.

—¡JULIETT! —gritó la chica que acababa de entrar.

No puede ser. Es ella.

—¡ELI! —grité.

Luego de estar un rato diciéndonos lo guapas que estábamos y esas cosas típicas, Eli me dio la dirección de su casa, en donde vivía con Bo. Luego les tomé el pedido a ella y a su acompañante y fui a la cocina para que prepararan sus sándwiches. Luego se los llevé. Al rato de irse ellos, el bar quedó medio vacío. Quedaban unas cinco personas, entre ellas un señor que me llamó la atención, ya se había bebido cinco cervezas y ya iba por la sexta. Zayn entró en el bar, me sonrió, y sentó en la mesa de al lado del señor. Me acerqué para tomarle nota.

—¿Qué quieres tomar? —le pregunté a Zayn.

—A ti, preciosa —dijo el señor de unos 50 años.

Miré a Zayn, que tenía una expresión de... ¿Furia? Me miró y yo negué, para restarle importancia.

—Un café con leche —pidió Zayn.

—Vale, enseguida te lo traigo.

—¡EY! Guapa, ¿Me traes otra? —dijo el señor señalando la botella vacía.

Me dirigí a la barra donde estaba Charlotte.

—Charlotte, ¿se la llevo? Digo, esta es ya la séptima.

—Llévasela —dijo mientras miraba al señor.

Cogí el café de Zayn y la cerveza del hombre, los puse en la bandeja y fui hacia ellos. Dejé primero el café de Zayn, y luego le di la cerveza al hombre. Cuando me giré, el hombre me dio una palmada en el culo, y como acto reflejo, le dejé mi mano marcada en su cara.

—¿¡QUIÉN COJONES TE CREES QUE ERES!? ¡NO SOY TÁCTIL! ¡A MÍ NO ME VUELVAS A TOCAR! ¿¡QUEDÓ CLARO!? —le grité mientras Zayn, Charlotte y el encargado me miraban asombrados. —Baboso de mierda —murmuré mientras dejaba la bandeja en la barra.

—Esto... Yo... Mi turno ya acabó —dije mirando a Charlotte y al encargado.

Fui a coger mi bolso y dejar el delantal. Cuando salí, Zayn me estaba esperando.

—¿Vamos? —me dijo sonriendo.

—Pero tu café...

—Ya lo tomé y pagué.

—Ah. Pues vale.

—No sabía que tenías ese genio.

—Hombre, solo me conoces de...¿un día? Aparte, ese tipo no es nadie para tocarme el culo.

—Me gusta.

—¿El qué? ¿El hombre?

—No —dijo riendo. —Tu genio.

—Ah. Pues serás el único.

Al llegar a casa, cada uno entró en su apartamento, no sin antes despedirnos con un "Hasta mañana". Entré en casa, no tenía hambre y estaba cansada, por lo que decidí ponerme el pijama y meterme en la cama.

(Narra Eli)

Estaba aburrida en casa, Bo había salido a dar una vuelta y yo me había quedado viendo MTV, pero echaban un reportaje que no me interesaba y había apagado la televisión, también había hablado con las chicas por Skype pero ya lo habíamos dejado. Tenía hambre, pero me daba demasiada pereza levantarme del sofá en el que estaba e ir hasta la cocina a por algo de comida. El sonido de un mensaje nuevo en mi móvil me sacó de mis pensamientos, desbloqueé la pantalla para ver quién era y vi que era Ethan, me sacó una sonrisa.

"Hola, me aburro, ¿quieres quedar? xx"

"Hola, hahaha, yo también me aburro, dime hora y lugar y allí estaré xx"

A los pocos minutos me llegó su respuesta.

"¡Bien! Pues a las 6 en el Foster's Hollywood, allí nos vemos ;) xx"

Dejé el móvil cargando y fui a mi habitación a vestirme, me puse mis fieles vaqueros pitillo rotos, una camiseta blanca y un jersey verde de punto con agujeros que le cogí a Bo. Acabé de vestirme sobre las 17:45, cogí un bolsito con el móvil, la cartera y las llaves, le envié un mensaje a Bo avisándole de que me iba y salí apresurada en dirección al Foster's Hollywood donde había quedado con Ethan.

Llegué justo a tiempo, sonreí al mirar la hora y ver que por una vez en la vida era puntual. Distinguí a un chico de espaldas, me acerqué y vi que era Ethan, estaba revisando la hora en el móvil.

—¡Buh! —le grité por detrás, él se sobresaltó.

—¡Eli! Me has asustado —dijo riendo.

—Uy que pena —dije yo riendo también.

—¿Vamos a comer algo? Tengo hambre —propuso él frotándose la tripa.

—¡Sí! Yo me muero de hambre —dije ilusionada. —Pero al Foster's Hollywood no, por favor —pedí.

—Vale, si quieres vamos a un bar cercano, se llama Tom's bar y en frente hay una tienda de ropa bastante bonita —propuso él.

—¡Genial! Me encanta ir de compras —dije yo.

Echamos a andar hacia el sitio que él me había dicho, desde fuera el bar no estaba mal, era bonito. Entramos y nos sentamos en una mesa junto a la puerta, estuvimos hablando hasta que llegó la camarera, ojos marrones, pelo castaño rizado con las puntas lilas... ¡¿ESA NO ERA JULIETT?!

—¡JULIETT! —exclamé asombrada levantándome de golpe.

—¡ELI! —gritó ella.

Nos dimos un fuerte abrazo y empezamos a hablar de lo típico, "qué guapa estás", "qué alegría" y demás típicas frases. Estuvimos unos diez minutos hablando hasta que caímos en la cuenta de que no nos había tomado el pedido, pedimos unos refrescos y unos sándwiches y Juliett fue a por ellos.

—Wow, sí que os lleváis bien —dijo Ethan en cuando Juliett se fue.

—Somos grandes amigas, llevamos hablando por Skype y WhatsApp desde los trece años y es la primera vez que nos vemos en persona —expliqué yo.

—Ah, que guay —dijo él.

Juliett nos trajo la comida y se despidió, prometiendo que nos iría a visitar, le di la dirección de la casa de Bo y mía. Nos comimos los sándwiches tranquilamente hablando de cualquier cosa, era un chico muy simpático con el que se podía hablar perfectamente, cada vez me caía mejor.

Terminamos nuestra comida y, tras pagar, nos fuimos. Insistí en entrar en la tienda que había en frente del bar, ya había estado allí cuando fui a dejar el currículum, y le terminé llevando casi a rastras. Nada más entrar reparé en una chaqueta marrón de piel de imitación, decidí comprarla y fui directa a la caja a preguntar por el precio. Por desgracia, en la caja estaba Brad, el baboso que había intentado ligar conmigo la última vez que estuve allí.

—Ey preciosa, ¿vienes a verme? —preguntó coqueto.

—Argh, no, qué va. Cóbrame esta chaqueta, haz el favor —le pedí tendiéndole la chaqueta.

—Bueno, pero luego iremos a tomar algo juntos, ¿verdad preciosa? —dijo agarrándome de la muñeca.

—¡No! —exclamé yo soltándome bruscamente.

—Ella viene conmigo, déjala —intervino Ethan al oír mi grito, mirándole amenazante.

—Por que tú lo digas maricón, yo hago lo que me da la gana —replicó Brad mirando con asco a mi amigo.

Y, sin previo aviso, Ethan le dio un puñetazo en toda la cara, provocando que le sangrara la nariz.

—¡Hijo de puta! —gritó Brad.

Una chica salió alarmada de la trastienda al escuchar los gritos, yo la observé, tenía pelo castaño largo y liso y unos ojos verdes, la reconocí de inmediato.

—¿Bridgit? —dije sorprendida.

—¿Eli? —dijo ella.

Y, ajenas a la pelea que estaba a punto de sucederse entre Ethan y Brad, nos dimos un fuerte abrazo.

—Antes que nada, mejor vamos a separarlos —dije yo, ella asintió.

Cogimos cada una a uno, yo a Ethan y ella a Brad, que ya habían empezado a darse golpes. Ethan se empezó a retorcer mientras yo le sujetaba, era más fuerte que yo así que le agarré los brazos para que no me pegara ni nada.

—Ethan, tranquilizate —dije yo intentando calmarlo, él obedeció.

—Perdona Eli, es que no he podido contenerme —se disculpó él, era muy tierno.

—No pasa nada, ahora vámonos.

Salimos de la tienda, al final no compré la chaqueta, y fuimos a dar una vuelta, así estuvimos el resto de la tarde.

(Narra Bo)

Terminé de escribir la última letra de mi redacción de la universidad, eran aproximadamente las 7 de la tarde y la papelería cerraría si no salía deprisa de casa.

Cogí mi sudadera azul de Adidas, que era probablemente dos tallas más grandes que la mía, y metí las llaves en el bolsillo, apenas miré si eran las mías o las de Alice las que tenía. Entré a la papelería y comencé a toquetear las llaves por dentro del bolsillo, sin embargo, noté algo extraño en ellas, las saqué y descubrí que no eran las mías, tenían un llavero distinto. Cogí las fotocopias tras pagar y volví hacia casa. Al intentar meter la llave en la cerradura, esta no entraba, lo intenté como 10 veces más y obtenía el mismo resultado. ¿Y ahora qué hacía? Mi móvil estaba dentro, cargándose y no llevaba reloj para saber cuanto tendría que esperar hasta que el turno de Eli acabase. Cansada, comencé a andar en dirección al Big Ben, el cual no estaba muy lejos de casa y así poder saber la hora. Cuando llegué eran las 7:30, con lo cual, Eli seguramente acababa de empezar a trabajar, me senté en un banco cerca de allí, al lado de un chico y comencé a releer mi trabajo para revisar si tenía alguna falta o cualquier cosa por el estilo. La mirada del chico que tenía al lado se clavó en mí, haciéndome sentir incómoda, evité mirarle durante unos minutos, pero la curiosidad se apoderó de mí y fijé mi vista en su cara. Ojos marrones, piel bronceada y pelo castaño claro. Me sonreía amablemente, ¿De qué lo conocía?

—Hola —comenzó hablándome.

—Hola —sonreí tímida.

—Me llamo Liam, nos conocimos hace unos días —lo miré intentando recordarle.

—Yo soy Bo, me suenas muchísimo, pero no recuerdo donde te vi —solté una risa nerviosa.

—Fui el otro día a comer al Foster's Hollywood y te intenté ayudar a encontrar tu colgante —me contestó amistosamente. Llevé una mano a mi frente, ¡Claro!

—¡Sí! Ya me acuerdo perdona, es que no soy buena para recordar caras —sonreí.

—No importa —sonrió, aunque se le notaba algo decepcionado. —¿Lo encontraste?

—No, pero bueno, no pasa nada —asintió.

—¿Esperas a alguien? —preguntó.

—No exactamente, me he dejado las llaves dentro de casa y no puedo entrar —reímos ambos.

—¿Vives sola?

—Oh, no, vivo con una amiga, pero ella está trabajando ahora mismo. También trabaja en el Foster's Hollywood.

—Entonces saldrá tarde, ¿Qué harás hasta que ella vuelva a casa? —me encogí de hombros y reí.

—No lo sé.

—Bueno, yo no tengo mucho que hacer, si quieres puedo acompañarte un rato.

—Sería genial, pero no quiero ser molestia.

—Para nada, mujer. Demos una vuelta por aquí.

Nos levantamos a vez del banco y metí mis cosas como pude en mi sudadera.

—¿De dónde eres? —preguntó iniciando una nueva conversación.

—Soy de Brighton. ¿Tú eres de Londres?

—Oh, no, vine hace unos años a Londres, pero soy de Wolverhampton —hice una mueca rara dándole a entender que no sabía donde estaba aquel lugar.

—No te preocupes, no es un lugar muy importante —sonreímos.

—¿Qué estás estudiando?

—Económicas, pero también me estoy sacando la oposición de bombero.

—¿En serio? —pregunté asombrada. —Wow, eso es genial.

—¿Y tú que estudias?

—Filología inglesa aunque tal vez me saque el B1 de alemán.

—¿Hablas alemán? Un amigo mío también estudia Filología inglesa, tal vez lo conozcas.

—Sí, lo hablo, aunque no muy fluido. ¿En serio? ¿Como se llama?

—Zayn Malik, de todas formas, algún día te lo presentaré, al fin y al cabo, estamos en el mismo campus —sonrió.

—Sería genial, yo podría presentarte a Eli.

—Si quieres, podríamos quedar para comer mm... ¿El miércoles te viene bien?

—Perfecto, ¿dónde?

—Hay un bar muy bueno cerca de donde vive Zayn y seguramente lo encontraremos allí, podría presentártelo.

—Claro, pues el miércoles en Tom's Bar a la 1:30.

(Narra Alison)

Estuve como una hora hablando con Bridgit, era muy simpática y graciosa, tenía muchas ganas de poder conocerla en persona, igual que a todas las chicas.

Decidí ir a hacer la cena y como a mí la cocina se me daba muy mal, me hice un trozo de pechuga a la plancha con una ensalada, mientras la pechuga estaba haciéndose me prepare la ensalada y prepare la mesa con un cuchillo, tenedor, servilleta y vaso. Cuando la pechuga estuvo hecha cogí un plato y la puse, me dirigí hacia la mesa que había en la cocina con el plato de pechuga en una mano y la ensalada en otra, me senté y tras haber comido tranquilamente, me dispuse a ir a la cocina, lavé los platos y demás que había ensuciado, y tras arreglarlo todo me fui al salón, me senté en el sofá y me puse a hacer zapping, finalmente me puse a ver una película que ni sabía como se llamaba, iba de un chico y una chica que se enamoraban, la típica película de amor. La película acabó así que me fui a ponerme el pijama, el pijama era un pantalón largo de cuadros rojos y azules con una camiseta de manga corta azul oscura. 

Mi móvil empezó a sonar así que fui corriendo hacia el comedor donde se encontraba el móvil, vi que era mi madre, se lo cogí rápidamente.

—Dime mamá —dije al cogerlo.

—¿Qué tal todo? Simplemente quería saber si estabas bien.

—Sí mamá, ya te lo dije ayer —se preocupaba demasiado, no debería.

—Es que, cariño, no tenerte aquí es tan raro, pienso que te va a pasar algo y me preocupo —aún creía que era una niña.

—No hace falta que te preocupes estoy bien y ya no soy una niña, no hace falta.

—Vale, pero si pasa algo no dudes en llamare.

—Sí tranquila, adiós, me voy a dormir.

—Adiós, buenas noches —y tras decir eso mi madre, colgué.

Estaba en la cama tumbada intentando dormir, pero no podía, esos ojos verdes no paraban de aparecer en mi mente, los había podido ver poco tiempo, pero me habían enamorado, es que eran preciosos, como me hubiera gustado poder hablado con él. Mi mente no funcionaba, sería por el sueño, pero ¿por qué estaba pensando en ese chico?, no sabía ni como se llamaba, simplemente lo había visto dos minutos, y pensando acabé durmiéndome.

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