Información de la novela.

Esta novela la hemos creado entre 6 chicas de distintos sitios de España, por lo tanto, cada personaje/narración especifica la ha escrito una de nosotras. Ejemplo: Cris solo escribe las narraciones de Bo, (Charlie) y Liam, etcétera.

Esperamos que disfrutéis de nuestra novela tanto como nosotras :)

Att: Cris, Andrea, Tania, Michelle, Blanca y Andrea Styles.

lunes, 21 de julio de 2014

Capítulo 4.

(Narra Bridgit)

Acababa de llegar a la universidad, vi a Justin junto a Zayn, Liam y otros tres chicos, así que decidí acercarme, para saludar a mi nuevo amigo.

—Ey Liam —saludé sonriente.

—Hola Brid —me dio dos besos.

—Hola —levanté la mano en forma de saludo a los demás.

—Hola —saludaron al unísono.

—Bueno, ellos son Justin, Zayn, Louis, Niall y Harry —Liam me los presentó. —Ella es Bridgit.

—Encantados —saludaron los tres últimos.

—Chicos decir algo —Liam miró a Zayn y Justin.

—Yo la conocí ayer en el aula de castigo —habló Zayn.

—Yo hace unos días —Justin sonrió burlón.

—Sí, eres un completo idiota —me reí.

—Gracias guapa —dijo sarcástico.

—De nada preciosidad. Bueno chicos, ¿Qué carrera escogisteis? —les miré.

—Yo, Filología Inglesa —comentó Zayn.

—Magisterio —Louis habló dulcemente.

—Aish que bien —puse una cara tierna.

—Derecho —Harry movió sus rulos.

—Me encanta cuando mueves los rizos —me reí.

—Gracias —los movió otra vez.

—Dejaros de bobadas —habló Justin celoso.

—Vale preciosidad —le miré.

—Ingeniería —Niall sonrió.

—Económicas —Liam sonrió al igual que Niall.

—Veterinaria —Justin pasó la lengua por sus labios.

—Oh, parece que estamos juntos en clase Bieber —sonreí divertida.

—Me persigues, eh —alzó una ceja.

—O tú a mí —puse las manos en mi cintura.

Después de hablar un rato, el timbre sonó, me despedí de los chicos, menos Justin, ya que íbamos a la misma clase. Miré hacia atrás y Justin estaba mirando a la rubia con la que me peleé ayer, tenía una sonrísa divertida, la miraba de arriba a abajo, sentí ¿celos? Un poco quizás, entré a clase y me senté en mi sitio, ¿qué hizo él? Sentarse junto a mí, lo que me hacía falta.

Cuando acabaron las clases, salí de la universidad a paso ligero. Me acordé de que aún tenía que llegar a casa para comer y luego debía trabajar, apresuré el paso, pero me choqué contra algo o alguien.

—Perdón —cogí mis cosas que se habían caído al suelo.

—No pasa nada Brid —Justin me ayudó.

—Debo irme —le miré.

—Si, seguro que en la tienda te espera el idiota de Brad —se rió.

—No me importa, es un baboso y como se pase, se entera de quién soy —sonreí.

—Creo que me pasaré a verlo —pasó las manos por su pelo. Qué sexy.

—Ey Brid, hoy le daré el regalo a Bo —me dijo Liam contento al pasar por mi lado, y se fue.

—Aish, que mono —susurré para mí.

—Jo, pensé que yo era mono —Justin hizo un puchero.

—No seas niño —me reí. —Adiós —me despedí.

—Adiós bonita —Justin sonrió.

Justin me dijo bonita, a mí, no me lo creía. Cogí el autobús, porque si iba andando se me haría muy tarde por hablar con Justin. Al llegar a casa, dejé la mochila, me hice algo fácil de cocinar y comí. Cuando acabé, recogí todo, me puse el uniforme, cogí mi cartera, mi móvil, las llaves y salí de casa. Al llegar al trabajo, ahí estaba Brad.

—Hola hermosa —saludó coqueto.

—Cállate baboso —le miré con asco.

—Pero si me amas —sonrió.

—No, que asco —hice una cara rara.

Estuve atendiendo a varias personas, más tarde entré a la trastienda a por unas cosas, diciéndole a Brad "Voy a la trastienda a por unas cosas, ocúpate de la tienda, mientras no estoy". Estaba buscando y escuché como alguien peleaba, salí alterada y vi a Brad peleándose con un chico.

—¿Bridgit? —dijo la chica que estaba con el otro chico, sorprendida.

—¿Eli? —dije mirándola fijamente.

Ajenas a la pelea que tenían Brad y el otro chico, nos dimos un fuerte abrazo.

—Antes que nada, mejor vamos a separarlos —dijo ella, yo solo asentí.

Cada una cogimos a uno, ella agarró al chico y yo al baboso de Brad, que ya habían empezado a darse golpes entre ellos. Brad tenía algo de fuerza, al igual que el otro chico, así que hice lo mismo que Eli, le agarré los brazos.

—Brad, tranquilizate —le miré enfadada.

—Ya estoy calmado —se sentó en una silla.

—Para la próxima que vuelvas a armar una de estas, llamo a la jefa —le amenacé.

Alice intentaba tranquilizar a Ethan, así le había llamado ella, el chico era muy simpático, le pidió disculpas y todo. Eli y el se fueron, le pregunté a Brad, que hacían aquí, el me contestó: "Eli vino a comprar esa chaqueta marrón, pero al final no se ha llevado nada". Le puse mala cara, cogí la chaqueta y la guardé en una bolsa, por si Eli pasaba y la quería, seguí trabajando.

—Hola Brid, quiero estos pantalones —Louis dejó los pantalones en el mostrador. —Búscame una camisa que me pegue por favor.

—Vale, espera, te quedaría bien con esta camisa blanca —se la entregé.

—Gracias —me pagó.

—De nada, necesito que me hagas un favor —le pedí tiernamente.

—Dime —guardó sus compras en una bolsa.

—Dile a Liam que le entregue esta chaqueta a Bo, es para su amiga Alice —le entregué la bolsa con la chaqueta.

—Vale, yo se la doy  —sonrió.

—Gracias, que le diga que es un regalo mío —me apoyé en el mostrador.

—De nada, se lo diré —me dio dos besos y se fue.

Louis se fue, seguí trabajando, atendí a unos cuatro clientes, me puse a colocar camisa, cuando alguien me me tapó los ojos.

—Hola bonita, ¿Quién soy? —alguien me tapó los ojos un ratito después.

—No sé —sonreí al saber de quién se trataba.

—Jo, soy Justin —me agarró de la cintura y me giró.

—Ya lo sabía tonto —me reí.

—¿Quieres tomar un helado conmigo? —señaló el puesto de helado que estaba en la esquina.

—Claro —le revolví el pelo, el sonrió.

—Espera, a ver si acabo el turno —miré la hora.

—Brid ya hemos acabado el turno —Brad me miró.

—Vale, me voy con Juss —sonreí.

—¿Qué tiene él, que no tenga yo? —preguntó Brad celoso.

—Tiene todo que tú no tienes —le respondí. —Vamos Justin.

Justin me agarró la mano y empezamos a caminar, él iba sonriendo, yo solo sentía hormigueos en mi barriga. Llegamos al puesto de helados y me compró uno de limón, el se lo cogió de chocolate, estuvimos hablando un rato y dando paseos mientras comíamos los helados. Un rato más tarde ya estaba en casa, me lo había pasado genial con Justin, parecía un idiota, pero en verdad era cariñoso y tierno, hasta le di mi número de teléfono. Me encontraba en la cama, ya tenía los deberes hechos, ya estaba duchada y en pijama, no había cenado, por que Justin y yo nos llenamos a comida y estaba muy llena, me acosté y al rato me dormí.

(Narra Eli)

Iba tranquilamente andando por los pasillos de la universidad, llevaba las cosas la mano, ya que me tocaba historia y no me había dado tiempo a coger la mochila y guardar las cosas. Estaba tan distraída pensando en mis cosas que me choqué con alguien, no vi quién era, ya que todos mis libros, mi agenda y mi estuche cayeron al suelo, mezclándose con los de la otra persona, que también se habían caído.

—¡Perdón! ¡Lo siento mucho! —me disculpé apresurada mientras intentaba recoger mis cosas del suelo.

—No pasa nada, yo también iba distraído —dijo una voz masculina.

Miré hacia arriba y me encontré con un chico de pelo castaño, ojos turquesas y gesto divertido, su camiseta ajustada marcaba sus músculos y parecía simpático, era bastante atractivo. Se agachó también y me ayudó a recoger mis cosas, cogiendo también las suyas. Cuando acabamos de recogerlo todo, nos incorporamos, y me di cuenta de que el pasillo estaba desierto, debían de haber empezado ya las clases, llegaba tarde.

—Mierda, llego tarde —murmuré, y salí corriendo a clase mientras el chico me gritaba algo que no entendí.

Entré a clase, el profesor me regañó pero le prometí que no volvería a pasar y me senté en el único sitio que quedaba, al lado de un chico castaño llamado Jonathan. La clase pasó rápidamente y, cuando me di cuenta, solo quedaban cinco minutos para que acabase. El profesor empezó a apuntar los deberes en la pizarra y yo fui a sacar mi agenda para apuntarlos, entoces me di cuenta de que no estaba. Empecé a rebuscar como una loca por mi mochila pero nada, no estaba, al ver que no estaba por ningún lado, me apunté los deberes en una hoja de papel. El timbre sonó y yo recogí mis cosas rápidamente para salir de la clase en busca de mi agenda, empecé a hacer una lista mental de todas las clases, pero en todas recordaba haberla guardado. Estaba sumida en mis pensamientos cuando alguien me tocó el hombro, me giré y me encontré con el chico con el que me había chocado en el pasillo.

—Perdona, te habías dejado la agenda entre mis libros —dijo tendiéndome mi agenda.

—Oh, gracias, me estaba volviendo loca intentando encontrarla —dije yo, él sonrió.

—Soy Louis, Louis Tomlinson, encantado —se presentó tendiéndome la mano, yo se la estreché.

—Yo soy Marie Elisabeth Jones, pero llámame Eli —me presenté yo.

—¿Vienes a comer algo? —me preguntó, ya que era la hora del almuerzo.

—Vale, pero primero tengo que avisar a mis amigas.

—Vale.

Salí corriendo en dirección a la clase de Bo haciendo que Louis me esperase allí, le dije que no iba a comer con ellas y le pareció bien, luego volví a donde antes, pero Louis ya no estaba.

—Oh, se ha ido —murmuré yo.

—Buh —alguien apareció por detrás de mí, dándome un susto.

—¡Louis! Me has asustado —me quejé yo al verle.

—Oh, perdóname —dijo haciendo como que se arrodillaba.

—Está bien, vamos a comer —dije yo riendo.

Fuimos en dirección a la cafetería hablando de todo un poco, cuando llegamos, nos sentamos en una mesa que por suerte estaba vacía y nos pedimos lo que íbamos a comer. Descubrí que él estudiaba Magisterio, me habló de sus amigos, algunos de ellos estaban con mis amigas, en sus clases también.

—¡Casi se me olvida! —exclamó dándose una palmada en la frente.

—¿Qué pasa? —pregunté yo, curiosa.

—Te tengo que dar una cosa —dijo él.

Yo le miré extrañada, ¿sólo nos conocíamos de un par de horas y ya me tenía que dar una cosa? Qué chico más raro, aunque era muy simpático, para qué negarlo.

—Espera aquí un segundo, ahora mismo vuelvo —se levantó de su sitio y salió corriendo en dirección a los pasillos donde estaban las taquillas de la gente que estudiaba magisterio.

Yo me quedé sentada en la mesa, había poca gente en la cafetería, el timbre que anunciaba el comienzo de las clases tras el recreo sonaría en, aproximadamente, 5 minutos. Louis llegó unos minutos más tarde con la respiración agitada y una bolsa en las manos.

—Cierra los ojos —me pidió.

Yo me resistí un poco al principio pero al final accedí, no nos conocíamos de mucho pero parecía una persona en la que se podía confiar. Noté algún tipo de tejido en mis manos, abrí los ojos y me encontré con la chaqueta que me iba a comprar en la tienda de Bridgit pero que al final no compré gracias al baboso de Brad.

—¿Cómo has sabido...? —empecé a preguntar, pero él me cortó.

—Bridgit me dijo que te lo diera —me explicó, yo sonreí.

—Vaya... Luego me pasaré por su tienda a agradecérselo.

—¿Quieres...? —empezó a preguntar Louis, pero el timbre le interrumpió. —Bueno da igual, si quieres te espero a la salida y te lo digo.

—Vale.

Nos dirigimos a nuestras respectivas clases, yo iba con la intriga, ¿Qué me querría decir Louis?

Al llegar a clase ya estaban todos los sitios ocupados, menos uno al lado de un chico moreno con cresta, ojos color miel y tatuajes. Bo no iba conmigo a esa clase, así que no podría sentarme con ella, me senté al lado del moreno con un poco de miedo, él estaba dibujando en su cuaderno y no se percató de mi presencia hasta que empecé a sacar mis cosas.

—Hola —saludé tímida mientras él me miraba fijamente.

—Hola —me saludó él, el profesor entró al aula. —Soy Zayn.

—Yo soy Eli.

Hechas las presentaciones, cada uno volvió a lo suyo, yo prestaba atención a la clase y Zayn dibujaba en su cuaderno. El profesor se dio cuenta de que Zayn no atendía y le preguntó sobre lo que estábamos dando.

—Señor Malik, ya que está usted prestando tanta atención a la clase —dijo con ironía. —¿Podría seguir leyendo por donde nos hemos quedado?

—Eh... Esto... —estaba confuso, yo me apiadé de él y le señalé disimuladamente la parte por la que estábamos. —Claro.

Empezó a leer y el profesor asintió satisfecho, bien, no me había visto. Cuando acabó, el profesor siguió explicando y él siguió a lo suyo. Un rato después, sonó el timbre que anunciaba el final de las clases, tenía unos quince minutos de descanso antes de la siguiente clase, así que guardé mis cosas y me dispuse a salir del aula.

—Espera —Zayn me agarró del brazo antes de salir.

—¿Sí?

—Gracias por lo de antes —dijo él.

—No es nada.

Me soltó y me fui, me caía bien ese chico, era simpático.

Las dos últimas clases se me pasaron volando, para cuando me quise dar cuenta, ya estaba sonando el timbre que anunciaba el final de las clases. Me dirigí a la puerta de entrada por la que salían los alumnos en masa, entonces me acordé de que Louis me había dicho que me iba a esperar, me quedé de pie a un lado de la puerta buscándolo.

—¡Eli! —escuché a mis espaldas, me giré y allí estaba Louis sonriente.

—¡Louis! —exclamé yo. —¿Qué me querías decir?

—Te decía que...

(Narra Liam)

Tras un par de horas caminando al lado de Bo, nuestros pies estaban fríos y congelados a causa del frío típico de Reino Unido. Le ofrecí que se viniese a casa a cenar, ya que al vivir solo, no había ningún problema. Hablábamos de cualquier tipo de cosa, deportes, la universidad, la familia, nuestros gustos... Me sentía extremadamente relajado al hablar con ella, sin ningún tipo de presión. Ni siquiera se había puesto ha hablarme de ropa o accesorios típico de cualquier chica. Entramos a mi casa, dónde encendí la calefacción para que entráramos en calor cuanto antes y nos sentamos en el sofá.

El timbre de mi casa sonó a mitad de la narración de Bo, probablemente la comida china que acabábamos de pedir había llegado. Abrí la puerta y un chico asiático, uniformado y con unas bolsas en sus manos apareció enfrente de mí. Me llevé las bolsas a la cocina y volví para entregarle el dinero, pero Bo se me adelantó y estaba tendiéndole el dinero. Me acerqué deprisa, para evitarlo.

—¡Bo! —me quejé y aparté su mano, sin embargo, el chico ya estaba guardando el dinero.

—Liam, deja que pague yo, pesado —me reprendió.

—Es injusto, es mi casa, he dicho que invitaba yo —gruñí y escuché la risa del asiático.

—Ustedes son muy graciosos, ya no veo casi a novios peleando. Ahora ya, ya no es igual que antes —contestó con su acento el chico. Bo me miró aguantando la risa, mientras que yo estaba rojo. —Adiós, que aproveche —y se marchó. Tan pronto como cerré la puerta, Bo estalló en carcajadas. Negué con la cabeza,mientras una sonrisa salía de mis labios.

—¿De que te ríes? —pregunté y se encogió de hombros.

—Ha sido gracioso.

Negué repetidamente—: Bueno, cuéntame eso de tu collar.

—Mm, sí, bueno. Tengo unas amigas a las que conocí por internet, comenzamos a hablar, y nos hicimos amigas. Llevamos 5 años siendo amigas, y bueno, cuando hicimos tres años, decidimos comprarnos cada una ese colgante para tener algún objeto significante. Y lo perdí el otro día —agachó la cabeza un poco, pero volvió a levantarla.

—¿Y no hay aquí, en Londres? Tal vez puedes comprar otro.

—Podría, pero no sería lo mismo —asentí, comprendiéndola.

—¿Cuántas sois en el grupo?

—Veintiuna, al principio solo trece. Pero con los años se nos ha ido uniendo más gente.

Wow, y aquí en Londres estáis sólo cinco, ¿no?

Asintió—: Sí, yo, que vivo con Eli, porque venimos ambas de Brighton. Bridgit, Alison y Juliett. Pero aún no nos hemos conocido todas —rió.

Cuando se marchó, caminé hasta mi habitación para ponerme el pijama e irme a dormir. Abrí el armario, y al lado de mi pijama estaba la sudadera que quería regalarle a Bo, acaricié la tela con la punta de mis dedos y cerré el armario, tras sacar lo que necesitaba. Mientras me desvestía, pensaba en la chica de cabello rojo. Ni siquiera sabía por qué había decidido comprar la sudadera, ni por qué no se la daba aún. Simplemente lo hice por un impulso, necesitaba comprarla. Y la despedida, aquel beso que me había dado hacía tan solo unos minutos aún seguía en mi memoria, reproduciéndose. El calor en mis mejillas y mi corazón acelerado. Su simple presencia al final del día me ponía nervioso, y aún así la disfrutaba. Necesitaba saber más cosas de ella.

(Narra Juliett)

Me desperté sobresaltada. Otra vez el mismo sueño.

FLASHBACK

—PUES PARA TU INFORMACIÓN, GRACIAS A ELLAS NO ME CORTO —le grité. Decir esas palabras, hizo que se callara y me mirara horrorizada.

FLASHBACK

«Deja el pasado donde está» —me dije. Me levanté y me metí en la ducha, creo que hoy será un día difícil. Cuando ya tenía todo, salí camino a clases. Hacía bastante frío por lo que decidí ponerme la capucha de la sudadera, en mis oídos sonaba Step, de Vampire Weekend. Al llegar, me metí en el aula en la que me tocaría clase, al entrar, un muchacho alto de ojos marrones y pelo despeinado, me saludó.

—Hola, soy Christian.

—Yo soy Juliett.-Dije dirigiéndome a mi sitio junto la ventana. No dijimos nada más. «Hoy, yo, no soy persona» —pensé. Las clases se me hicieron eternas, me quería ir a casa. Ponerme el pijama y meterme en cama. Cuando ya acabaron las clases me fui directa a casa. Al llegar, me llamaron del trabajo, para decirme que hoy me daban el día libre, por el incidente de anoche. Tras varios "No importa, si quieres voy" y otros como "¿Seguro? Mira que hoy hay partido" colgué. Me dediqué a mí todo la tarde, después de hacer los deberes. Me metí en el baño, y llené la bañera con agua caliente, luego puse la canción Don't cry de Guns N' Roses. Luego de estar un buen rato, sentí que me cogía el frío, salí, me puse el pijama y me preparé un chocolate caliente. Ya con mi preciado chocolate, me dirigí al sofá, allí me tapé con una manta, y encendí la televisión, con suerte estaría con ese programas de novias que tanto me gusta. Después de ver la televisión y hablar con mis niñas, decidí que mejor sería acostarme, y dormí. Mañana será otro día, y espero que mejor que este. Al poco de acostarme, aun no estaba dormida suena el móvil. Mi madre.

«¿Qué querrá ahora esta?» —pensé.

—¡¿Te parecerá bonito?! —gritó.

—Hola mamá yo también te echo de menos.

—Mira, eh, no me vengas tonterías, te vas y no avisas —dijo en un tono furioso.

—Mira mamá, estoy estudiando, y...

—¿¡ESTUDIANDO!? Tú nunca serviste para eso, seguro que te estas viendo con un chico —me interrumpió

—Vete a la mierda —dije tranquila segundos antes de colgarle, y silenciar el móvil, «cómo me volviera a llamar, me cambio de número»

—Ahora sí, a dormir —me dije.

(Narra Alison)

El despertador empezó a sonar justo a las siete, le di una manotada y perezosamente me levante de la cama. Entraba a las ocho en la universidad, así que me dirigí a la ducha, donde me di una rápida ducha. Salí de la ducha y fui al armario a ver que me ponía, al final me decidí por unos vaqueros cortos con unas medias negras, junto una camiseta blanca y un collar largo con un búho y por último mis botines marrones y dejé mi pelo suelto con unas pocas ondas. Fui a la cocina para preparar mi desayuno, me hice un simple vaso de leche ya que no me apetecía nada más. Me dirigí a mi habitación donde cogí la mochila y me dispuse a ir a la universidad que estaba justo al lado la residencia.

Al llegar vi que aún me quedaban quince minutos, pero me fui hacia secretaría para recoger mi horario y poder situarme para ir a clase. La primera clase que tenia era historia, así que me dirigí hacia el salón.

lunes, 14 de julio de 2014

Capítulo 3.

(Narra Bridgit)

Había estado hablando con Alison por Skype una hora, me caía genial, tenía ganas de conocerla en persona, pero hasta el día siguiente, nada. Apagué el ordenador, lo puse en la mesa del salón y subí a mi habitación a darme una ducha. Ya tenía puesto el pijama, también había cenado y me había lavado los dientes, estaba algo cansada, apenas eran las diez y media, mi móvil empezó a sonar.

—¿Quién es? —pregunté levantándome de la cama.

—Hola Bridgit, soy Sara —respondió amable.

—Hola Sara —saludé.

—Bueno, como empiezas mañana la universidad, a Brad y a ti os he cambiado los horarios, trabajaréis de tres a seis de la tarde, ¿te parece bien? —me comentó.

—Si, me parece bien, allí estaré —la avisé.

—Perfecto, bueno, adiós —se despidió.

—Adiós —colgué.

Puse la alarma para las siete, dejé el móvil encima del escritorio y me eché en la cama, estaba tan cansada que caí rendida y me dormí.

Ya eran las siete y la alarma no dejaba de sonar, la apagué, me levanté de la cama y me metí en el baño. Ya estaba vestida, llevaba puesto una camisa negra, unos vaqueros y unas botas, me dejé el pelo suelto. Ya había desayunado, también tenía hecha mi cama, solo me faltaba lavarme los dientes, cosa que hice rápidamente. Cogí mi mochila, guardé el móvil, me puse la chaqueta y salí de casa, empecé a caminar a la parada de autobuses, que estaba a unos diez minutos.

—Ey fea —Justin empezó a caminar junto a mí.

—Hola idiota —le miré.

—¿Vas en el autobús? —preguntó mirándome con sus ojos mieles.

—Sí, hasta que no me compre un coche, sí —le respondí.

—Yo también voy en autobús, mis amigos y yo decidimos ir el primer día juntos —me comentó.

—Me parece bien —dije sin darle importancia.

—Sigo cayéndote mal, eh, fea —se burló.

—Puede —vi al autobús llegar. —Adiós idiota.

Después de decir eso, me subí al autobús, me senté junto a la ventana y empecé a cantar bajito, la primera canción que me vino.

Ya estaba en la universidad y solo quedaban tres horas para salir, una hora más tarde sería el descanso. Me tocaba lengua, pero yo no daría clase, por que media hora antes, me peleé con una rubia, que venía de chula, pero se lo quité de una hostia. Caminé por los pasillos, hasta llegar al aula de castigo, entré y me encontré con Justin, a su lado estaba un moreno, los dos se giraron a verme.

—Mira Zayn, ella es la fea, ya nos hemos visto tres veces —sonrió burlón.

—Soy Bridgit —saludé amablemente y me senté.

—Yo Zayn —sonrió.

—¿Que haces aquí fea? —me preguntó Justin.

—Nada que a ti te interese, idiota —me quedé callada tras decir eso.

Ya había salido de la universidad, también había comido. Me encontraba en la tienda, junto a Brad, como el día anterior, él seguía mirándome, maldito baboso. Un chico castaño, entró a la tienda y cogió la sudadera que llevaba el logotipo de Ed Sheeran, a Bo le encantaba.

—Hola, quiero esta sudadera por favor —habló el castaño.

—Claro, ¿lo envuelvo en papel de regalo? —pregunté amablemente.

—Sí, que sea de color azul —respondió.

—¿Se puede saber para quién es? —le miré curiosa.

—Para la chica que estaba ayer aquí —sonrió.

—Hablas de Bo —adiviné. —Es una amiga y te digo que le va a encantar tu regalo.

—Gracias —cogió la bolsa y me pagó.

—A ti —le sonreí. —Ya me contarás.

—Bridgit, te dije que no hablaras con los clientes —Brad me gritó.

—Tu no mandas en mí, eres un maldito baboso, atiende a lo tuyo —le grité y Liam me miró impresionado.

—No me da la gana, este es tú trabajo —estaba enfadado.

—Déjala, hablaré con tu jefa y haré que te despidan —Liam me defendió.

Después de decirle a Liam un "Gracias, estaré bien" se fue, me había dado su número de teléfono, por si necesitaba algo, lo consideraba un amigo. Ya me había duchado, puesto el pijama, hecho los deberes, cenado y lavado los dientes. Estaba en mi cama, hablando con las chicas por WhatsApp, me despedí de ellas, dejé el móvil en la mesa de noche y me acosté. Apagué la luz, al rato el sueño me venció y me dormí.

(Narra Juliett)

—Otro día, si eso... Es que tengo que guardar todo —dije un tanto seca.

—Bueno, como quieras, las puertas de mi casa están abiertas para ti.

—Vale.

—Chao.

—Hasta luego.

Cogí las bolsas y entré en mi apartamento. Definitivamente, era tonta. Tampoco quería que pensara que iba con el primero que pasara. Guardé mis cosas y me hice algo de comer. Me pasé todo el día en casa, dándole mi toque personal para que pareciera más un hogar. No podía pintar las paredes, ni colgar un triste cuadro, pero sí podía pegar con celo. Así que no tardé en poner música y ponerme a decorar mi habitación. Coloqué varios posters de T.Mills, Macklemore, Ed Sheeran y RBD. En la mesita de noche, puse mi despertador y una foto que tenía con mi abuela cuando yo era pequeña. Coloqué los libros, varias historietas, libretas donde tenía apuntadas ideas y poco más. Sin darme cuenta, ya se había hecho de noche, por lo que me preparé para ir a dormir.

A la mañana siguiente, el despertador sonó a las siete, me duché y me preparé para ir a clase.

Las clases ya habían acabado, y estaba un poco triste, porque no me encontré con ninguna de las chicas. Al llegar a casa me hice un sándwich para comer, y mientras lo comía hacía los deberes. Al acabar, eran las tres menos diez, por lo que decidí ir ya al trabajo. Cuando llegué, mi compañera de trabajo, Charlotte, me dijo lo que tenía que hacer y donde podría guardar mis cosas.

—Hola Juliett —saludó el encargado.

—Hola —saludé yo.

—Tu trabajo consistirá en atender las mesas y estar en la barra —me explicó él.

—Okey.

—Mira, esos serán tus primeros clientes —dijo señalando a una pareja que entraba.

Me acerqué a tomar nota cuando escuché mi nombre.

—¡JULIETT! —gritó la chica que acababa de entrar.

No puede ser. Es ella.

—¡ELI! —grité.

Luego de estar un rato diciéndonos lo guapas que estábamos y esas cosas típicas, Eli me dio la dirección de su casa, en donde vivía con Bo. Luego les tomé el pedido a ella y a su acompañante y fui a la cocina para que prepararan sus sándwiches. Luego se los llevé. Al rato de irse ellos, el bar quedó medio vacío. Quedaban unas cinco personas, entre ellas un señor que me llamó la atención, ya se había bebido cinco cervezas y ya iba por la sexta. Zayn entró en el bar, me sonrió, y sentó en la mesa de al lado del señor. Me acerqué para tomarle nota.

—¿Qué quieres tomar? —le pregunté a Zayn.

—A ti, preciosa —dijo el señor de unos 50 años.

Miré a Zayn, que tenía una expresión de... ¿Furia? Me miró y yo negué, para restarle importancia.

—Un café con leche —pidió Zayn.

—Vale, enseguida te lo traigo.

—¡EY! Guapa, ¿Me traes otra? —dijo el señor señalando la botella vacía.

Me dirigí a la barra donde estaba Charlotte.

—Charlotte, ¿se la llevo? Digo, esta es ya la séptima.

—Llévasela —dijo mientras miraba al señor.

Cogí el café de Zayn y la cerveza del hombre, los puse en la bandeja y fui hacia ellos. Dejé primero el café de Zayn, y luego le di la cerveza al hombre. Cuando me giré, el hombre me dio una palmada en el culo, y como acto reflejo, le dejé mi mano marcada en su cara.

—¿¡QUIÉN COJONES TE CREES QUE ERES!? ¡NO SOY TÁCTIL! ¡A MÍ NO ME VUELVAS A TOCAR! ¿¡QUEDÓ CLARO!? —le grité mientras Zayn, Charlotte y el encargado me miraban asombrados. —Baboso de mierda —murmuré mientras dejaba la bandeja en la barra.

—Esto... Yo... Mi turno ya acabó —dije mirando a Charlotte y al encargado.

Fui a coger mi bolso y dejar el delantal. Cuando salí, Zayn me estaba esperando.

—¿Vamos? —me dijo sonriendo.

—Pero tu café...

—Ya lo tomé y pagué.

—Ah. Pues vale.

—No sabía que tenías ese genio.

—Hombre, solo me conoces de...¿un día? Aparte, ese tipo no es nadie para tocarme el culo.

—Me gusta.

—¿El qué? ¿El hombre?

—No —dijo riendo. —Tu genio.

—Ah. Pues serás el único.

Al llegar a casa, cada uno entró en su apartamento, no sin antes despedirnos con un "Hasta mañana". Entré en casa, no tenía hambre y estaba cansada, por lo que decidí ponerme el pijama y meterme en la cama.

(Narra Eli)

Estaba aburrida en casa, Bo había salido a dar una vuelta y yo me había quedado viendo MTV, pero echaban un reportaje que no me interesaba y había apagado la televisión, también había hablado con las chicas por Skype pero ya lo habíamos dejado. Tenía hambre, pero me daba demasiada pereza levantarme del sofá en el que estaba e ir hasta la cocina a por algo de comida. El sonido de un mensaje nuevo en mi móvil me sacó de mis pensamientos, desbloqueé la pantalla para ver quién era y vi que era Ethan, me sacó una sonrisa.

"Hola, me aburro, ¿quieres quedar? xx"

"Hola, hahaha, yo también me aburro, dime hora y lugar y allí estaré xx"

A los pocos minutos me llegó su respuesta.

"¡Bien! Pues a las 6 en el Foster's Hollywood, allí nos vemos ;) xx"

Dejé el móvil cargando y fui a mi habitación a vestirme, me puse mis fieles vaqueros pitillo rotos, una camiseta blanca y un jersey verde de punto con agujeros que le cogí a Bo. Acabé de vestirme sobre las 17:45, cogí un bolsito con el móvil, la cartera y las llaves, le envié un mensaje a Bo avisándole de que me iba y salí apresurada en dirección al Foster's Hollywood donde había quedado con Ethan.

Llegué justo a tiempo, sonreí al mirar la hora y ver que por una vez en la vida era puntual. Distinguí a un chico de espaldas, me acerqué y vi que era Ethan, estaba revisando la hora en el móvil.

—¡Buh! —le grité por detrás, él se sobresaltó.

—¡Eli! Me has asustado —dijo riendo.

—Uy que pena —dije yo riendo también.

—¿Vamos a comer algo? Tengo hambre —propuso él frotándose la tripa.

—¡Sí! Yo me muero de hambre —dije ilusionada. —Pero al Foster's Hollywood no, por favor —pedí.

—Vale, si quieres vamos a un bar cercano, se llama Tom's bar y en frente hay una tienda de ropa bastante bonita —propuso él.

—¡Genial! Me encanta ir de compras —dije yo.

Echamos a andar hacia el sitio que él me había dicho, desde fuera el bar no estaba mal, era bonito. Entramos y nos sentamos en una mesa junto a la puerta, estuvimos hablando hasta que llegó la camarera, ojos marrones, pelo castaño rizado con las puntas lilas... ¡¿ESA NO ERA JULIETT?!

—¡JULIETT! —exclamé asombrada levantándome de golpe.

—¡ELI! —gritó ella.

Nos dimos un fuerte abrazo y empezamos a hablar de lo típico, "qué guapa estás", "qué alegría" y demás típicas frases. Estuvimos unos diez minutos hablando hasta que caímos en la cuenta de que no nos había tomado el pedido, pedimos unos refrescos y unos sándwiches y Juliett fue a por ellos.

—Wow, sí que os lleváis bien —dijo Ethan en cuando Juliett se fue.

—Somos grandes amigas, llevamos hablando por Skype y WhatsApp desde los trece años y es la primera vez que nos vemos en persona —expliqué yo.

—Ah, que guay —dijo él.

Juliett nos trajo la comida y se despidió, prometiendo que nos iría a visitar, le di la dirección de la casa de Bo y mía. Nos comimos los sándwiches tranquilamente hablando de cualquier cosa, era un chico muy simpático con el que se podía hablar perfectamente, cada vez me caía mejor.

Terminamos nuestra comida y, tras pagar, nos fuimos. Insistí en entrar en la tienda que había en frente del bar, ya había estado allí cuando fui a dejar el currículum, y le terminé llevando casi a rastras. Nada más entrar reparé en una chaqueta marrón de piel de imitación, decidí comprarla y fui directa a la caja a preguntar por el precio. Por desgracia, en la caja estaba Brad, el baboso que había intentado ligar conmigo la última vez que estuve allí.

—Ey preciosa, ¿vienes a verme? —preguntó coqueto.

—Argh, no, qué va. Cóbrame esta chaqueta, haz el favor —le pedí tendiéndole la chaqueta.

—Bueno, pero luego iremos a tomar algo juntos, ¿verdad preciosa? —dijo agarrándome de la muñeca.

—¡No! —exclamé yo soltándome bruscamente.

—Ella viene conmigo, déjala —intervino Ethan al oír mi grito, mirándole amenazante.

—Por que tú lo digas maricón, yo hago lo que me da la gana —replicó Brad mirando con asco a mi amigo.

Y, sin previo aviso, Ethan le dio un puñetazo en toda la cara, provocando que le sangrara la nariz.

—¡Hijo de puta! —gritó Brad.

Una chica salió alarmada de la trastienda al escuchar los gritos, yo la observé, tenía pelo castaño largo y liso y unos ojos verdes, la reconocí de inmediato.

—¿Bridgit? —dije sorprendida.

—¿Eli? —dijo ella.

Y, ajenas a la pelea que estaba a punto de sucederse entre Ethan y Brad, nos dimos un fuerte abrazo.

—Antes que nada, mejor vamos a separarlos —dije yo, ella asintió.

Cogimos cada una a uno, yo a Ethan y ella a Brad, que ya habían empezado a darse golpes. Ethan se empezó a retorcer mientras yo le sujetaba, era más fuerte que yo así que le agarré los brazos para que no me pegara ni nada.

—Ethan, tranquilizate —dije yo intentando calmarlo, él obedeció.

—Perdona Eli, es que no he podido contenerme —se disculpó él, era muy tierno.

—No pasa nada, ahora vámonos.

Salimos de la tienda, al final no compré la chaqueta, y fuimos a dar una vuelta, así estuvimos el resto de la tarde.

(Narra Bo)

Terminé de escribir la última letra de mi redacción de la universidad, eran aproximadamente las 7 de la tarde y la papelería cerraría si no salía deprisa de casa.

Cogí mi sudadera azul de Adidas, que era probablemente dos tallas más grandes que la mía, y metí las llaves en el bolsillo, apenas miré si eran las mías o las de Alice las que tenía. Entré a la papelería y comencé a toquetear las llaves por dentro del bolsillo, sin embargo, noté algo extraño en ellas, las saqué y descubrí que no eran las mías, tenían un llavero distinto. Cogí las fotocopias tras pagar y volví hacia casa. Al intentar meter la llave en la cerradura, esta no entraba, lo intenté como 10 veces más y obtenía el mismo resultado. ¿Y ahora qué hacía? Mi móvil estaba dentro, cargándose y no llevaba reloj para saber cuanto tendría que esperar hasta que el turno de Eli acabase. Cansada, comencé a andar en dirección al Big Ben, el cual no estaba muy lejos de casa y así poder saber la hora. Cuando llegué eran las 7:30, con lo cual, Eli seguramente acababa de empezar a trabajar, me senté en un banco cerca de allí, al lado de un chico y comencé a releer mi trabajo para revisar si tenía alguna falta o cualquier cosa por el estilo. La mirada del chico que tenía al lado se clavó en mí, haciéndome sentir incómoda, evité mirarle durante unos minutos, pero la curiosidad se apoderó de mí y fijé mi vista en su cara. Ojos marrones, piel bronceada y pelo castaño claro. Me sonreía amablemente, ¿De qué lo conocía?

—Hola —comenzó hablándome.

—Hola —sonreí tímida.

—Me llamo Liam, nos conocimos hace unos días —lo miré intentando recordarle.

—Yo soy Bo, me suenas muchísimo, pero no recuerdo donde te vi —solté una risa nerviosa.

—Fui el otro día a comer al Foster's Hollywood y te intenté ayudar a encontrar tu colgante —me contestó amistosamente. Llevé una mano a mi frente, ¡Claro!

—¡Sí! Ya me acuerdo perdona, es que no soy buena para recordar caras —sonreí.

—No importa —sonrió, aunque se le notaba algo decepcionado. —¿Lo encontraste?

—No, pero bueno, no pasa nada —asintió.

—¿Esperas a alguien? —preguntó.

—No exactamente, me he dejado las llaves dentro de casa y no puedo entrar —reímos ambos.

—¿Vives sola?

—Oh, no, vivo con una amiga, pero ella está trabajando ahora mismo. También trabaja en el Foster's Hollywood.

—Entonces saldrá tarde, ¿Qué harás hasta que ella vuelva a casa? —me encogí de hombros y reí.

—No lo sé.

—Bueno, yo no tengo mucho que hacer, si quieres puedo acompañarte un rato.

—Sería genial, pero no quiero ser molestia.

—Para nada, mujer. Demos una vuelta por aquí.

Nos levantamos a vez del banco y metí mis cosas como pude en mi sudadera.

—¿De dónde eres? —preguntó iniciando una nueva conversación.

—Soy de Brighton. ¿Tú eres de Londres?

—Oh, no, vine hace unos años a Londres, pero soy de Wolverhampton —hice una mueca rara dándole a entender que no sabía donde estaba aquel lugar.

—No te preocupes, no es un lugar muy importante —sonreímos.

—¿Qué estás estudiando?

—Económicas, pero también me estoy sacando la oposición de bombero.

—¿En serio? —pregunté asombrada. —Wow, eso es genial.

—¿Y tú que estudias?

—Filología inglesa aunque tal vez me saque el B1 de alemán.

—¿Hablas alemán? Un amigo mío también estudia Filología inglesa, tal vez lo conozcas.

—Sí, lo hablo, aunque no muy fluido. ¿En serio? ¿Como se llama?

—Zayn Malik, de todas formas, algún día te lo presentaré, al fin y al cabo, estamos en el mismo campus —sonrió.

—Sería genial, yo podría presentarte a Eli.

—Si quieres, podríamos quedar para comer mm... ¿El miércoles te viene bien?

—Perfecto, ¿dónde?

—Hay un bar muy bueno cerca de donde vive Zayn y seguramente lo encontraremos allí, podría presentártelo.

—Claro, pues el miércoles en Tom's Bar a la 1:30.

(Narra Alison)

Estuve como una hora hablando con Bridgit, era muy simpática y graciosa, tenía muchas ganas de poder conocerla en persona, igual que a todas las chicas.

Decidí ir a hacer la cena y como a mí la cocina se me daba muy mal, me hice un trozo de pechuga a la plancha con una ensalada, mientras la pechuga estaba haciéndose me prepare la ensalada y prepare la mesa con un cuchillo, tenedor, servilleta y vaso. Cuando la pechuga estuvo hecha cogí un plato y la puse, me dirigí hacia la mesa que había en la cocina con el plato de pechuga en una mano y la ensalada en otra, me senté y tras haber comido tranquilamente, me dispuse a ir a la cocina, lavé los platos y demás que había ensuciado, y tras arreglarlo todo me fui al salón, me senté en el sofá y me puse a hacer zapping, finalmente me puse a ver una película que ni sabía como se llamaba, iba de un chico y una chica que se enamoraban, la típica película de amor. La película acabó así que me fui a ponerme el pijama, el pijama era un pantalón largo de cuadros rojos y azules con una camiseta de manga corta azul oscura. 

Mi móvil empezó a sonar así que fui corriendo hacia el comedor donde se encontraba el móvil, vi que era mi madre, se lo cogí rápidamente.

—Dime mamá —dije al cogerlo.

—¿Qué tal todo? Simplemente quería saber si estabas bien.

—Sí mamá, ya te lo dije ayer —se preocupaba demasiado, no debería.

—Es que, cariño, no tenerte aquí es tan raro, pienso que te va a pasar algo y me preocupo —aún creía que era una niña.

—No hace falta que te preocupes estoy bien y ya no soy una niña, no hace falta.

—Vale, pero si pasa algo no dudes en llamare.

—Sí tranquila, adiós, me voy a dormir.

—Adiós, buenas noches —y tras decir eso mi madre, colgué.

Estaba en la cama tumbada intentando dormir, pero no podía, esos ojos verdes no paraban de aparecer en mi mente, los había podido ver poco tiempo, pero me habían enamorado, es que eran preciosos, como me hubiera gustado poder hablado con él. Mi mente no funcionaba, sería por el sueño, pero ¿por qué estaba pensando en ese chico?, no sabía ni como se llamaba, simplemente lo había visto dos minutos, y pensando acabé durmiéndome.

lunes, 30 de junio de 2014

Capítulo 2.

(Narra Bo)

Habían pasado 3 días desde que habíamos dejado los currículos en las tiendas y restaurantes que veíamos. Sin embargo, tan solo nos llamaron del Foster's Hollywood. Alice y yo no teníamos los mismos turnos, así que, mientras ella estaba echada en el sofá con el móvil, yo me estaba preparando para ir al trabajo. El frío de Londres, se notaba bastante y me estremecí al sentir el viento en la cara. Pasé al lado de la tienda de ropa donde, aquel chico comenzó a tontear con Alice. Divisé la sudadera negra con el logotipo de Ed Sheeran y tuve que contenerme para no entrar a comprarlo, tenía que ir a trabajar. Al llegar, pasé a los vestuarios, donde me cambié y me puse el uniforme, que consistía en una camisa negra con rayas blancas, unos pantalones negros al igual que las zapatillas y un delantal rojo oscuro. Salí, a la vez que terminaba de hacerme una coleta y comencé a trabajar.

Tras un par de horas trabajando, el local se había llenando bastante y teníamos que servir las mesas con más rapidez, me acerqué a la mesa donde el último cliente se había sentado. Un chico muy joven, seguramente de mi edad, pelo corto y peinado en forma de cresta.

—¿Qué va a tomar? —pregunté educadamente. Levantó la vista de la carta y la posó en mí, tenía ojos claros y una graciosa mancha de nacimiento en el cuello.

—Una coca-cola y... —hizo una pausa de unos segundos. —Foster's Caesar Salad —apunté el pedido y me fui a seguir atendiendo.

Las horas que quedaban se me pasaron rápidas por la cantidad de gente que había en el restaurante. Al acabar mi jornada laboral, salí despidiendome de mis compañeros. Tenía un poco de hambre, así que comencé a andar un poco más rápido. Los inconvenientes de que trabajase en un restaurante, eran que trabajaba a las horas de las comidas y tenía que decidir entre comer antes del turno o después, había decidido comer antes, pero con tanto movimiento, me había vuelto ha entrar hambre.

Como siempre, comencé a juguetear con la cadena que colgaba de mi cuello, pero al acercar la mano a mi clavícula no lo encontré. Toqué todo mi cuello y escote intentado encontrarlo pero no estaba, nerviosa dí marcha atrás, buscando por el suelo para intentar encontrarlo. Era una cadena plateada con un infinito unido a un corazón, ademas de que era de gran importancia. El día del aniversario de nuestro grupo decidimos comprarnos cada una este colgante y lo teníamos desde hacía mucho tiempo.

—¿Buscas algo? —preguntó una voz detrás de mi. Llevaba al menos veinte minutos buscando. Me giré admirando al chico detrás mía. Alto y pelo castaño, apenas mi fijé en nada más.

—He perdido mi collar —respondí con simpleza.

—Deja que te ayude. ¿Como es? —contestó. Abrí los ojos entusiasmada.

—Es plateado, con un infinito y un corazón unidos y es bastante pequeño —asintió y comenzamos a mirar por el suelo, ante la mirada curiosa de los transeúntes.

—¿Te gusta Ed Sheeran? —preguntó al cabo de un rato, mirando mi mano derecha en la cual llevaba escrito Ed Sheeran con bolígrafo.

Asentí varias veces—: Me encanta, un día de estos nos encontraremos y me casaré con él.

El chico rió—: Vaya, lo tienes decidido.

Me encogí de hombros y pregunté—: ¿Y a ti te gusta?

—Sí, está bien. Aunque no soy fan de él.

—Sheerio —me miró con el ceño fruncido. —A los fan se les llama Sheerios.

—Ah —contestó simplemente con una sonrisa. —¿Lo encuentras?

Negué—: No, ¿y tú?

—Tampoco, se hace tarde y tengo que irme. Pero paso por aquí todos los días, si lo encuentro te lo devolveré.

—Genial, muchas gracias de todas formas.

—No es nada. Hasta luego —se marchó.

—Adiós —contesté y miré un rato más antes de darme por vencida y volver hacia casa.

Caí en cuenta de que ni siquiera me fijé en los rasgos del chico, ni sabia su nombre. Golpeé mi frente maldiciendo. Volví a pasar por la tienda de ropa donde estaba la sudadera de Ed Sheeran. Entré a la tienda, agarré las mangas de la sudadera y me fijé en las que había detrás. Vi una gris, con el nombre de Ed y la huella de tigre en naranja que me encantó, en cuanto me diesen mi primera paga, vendría a comprarla. Giré sobre mis talones dispuesta a irme cuando me fijé en una de las dependientas. Tenía el pelo castaño, liso, y era alta y delgada. Me fijé en las facciones de su cara. Estaba algo lejos de ella pero podría apostar todo lo que tenía a que ella era Bridgit. Me acerqué por detrás y di un golpecito en su hombro derecho, ella estaba doblando una camiseta. Se giró con una educada sonrisa, la cual se ensanchó al reconocerme.

—¿Bridgit? —pregunté insegura. Asintió eufórica y nos dimos un gran abrazo.

—¡Bo! —gritó.

(Narra Alice)

Habían pasado ya tres días desde que dejamos nuestros currículos en todas las tiendas que pudimos, solo nos habían llamado de Foster's Hollywood y era el primer día de trabajo, pero Bo y yo teníamos turnos distintos. Bo se fue a trabajar y yo me quedé tumbada en el sofá con el móvil hablando con unas amigas de Liverpool. No sé si lo habré mencionado antes, pero yo era de Liverpool, me mudé a Brighton con diez años y allí conocí a Bo, nos hicimos grandes amigas enseguida, pero no había perdido el contacto con mis amigas de Liverpool. Estuve unas horas hablando por un grupo de WhatsApp que tenía con gente de allí, hasta que me aburrí y decidí hacer otra cosa. Todavía quedaba casi una hora para mi turno de trabajar así que cogí mis cosas y salí a dar una vuelta por los alrededores del Foster's Hollywood para que, cuando llegara la hora de mi turno, estuviese cerca. Me senté en un parque cercano y comencé a leer una revista de música que le había cogido a Bo de su habitación, me encantaba la música. Estaba leyendo un reportaje especialmente interesante sobre el nuevo single "Neón Lights" de Demi Lovato, uno de mis ídolos, cuando un chico se me acercó.

—Hola —me saludó.

—Hola —saludé yo mirándole unos instantes y volviendo la vista a la revista.

—¿Me puedo sentar? —me preguntó el chico.

Yo le hice un rápido análisis, era más bien bajito, de pelo castaño claro un poco largo y ojos color chocolate, no aparentaba más de 19 años y parecía amable, decidí dejarle sentarse.

—Vale —le sonreí.

—Gracias —dijo sentándose. —Es que todos los bancos están ocupados por abuelos y tú me has parecido simpática —explicó.

—Gracias —reí yo.

—¿Qué lees? —preguntó con curiosidad mirando mi revista. —«Demi Lovato anuncia el lanzamiento de su nuevo single, "Neon Lights"» —leyó. —¿Te gusta Demi Lovato?

—Sí, mucho, es uno de mis mayores ídolos —dije yo mirándole. —¿A ti te gusta?

—Sí, canta bastante bien —yo sonreí al escuchar eso.

—Por cierto, ¿cómo te llamas? —le pregunté.

—Ah sí, que tonto, se me olvidaba presentarme, soy Ethan —se presentó y me tendió la mano.

—Yo Alice —le estreché la mano.

Estuvimos un rato hablando, Ethan era muy simpático y divertido, tenía 19 años, tal y como había supuesto, y no era británico, venía de América. El tiempo pasó rápidamente y, cuando me quise dar cuenta, ya era de noche, miré el reloj y faltaban cinco minutos para mi turno. Me despedí de Ethan rápidamente explicándole a dónde me iba y me dio su número para que habláramos algún día, yo me fui deprisa y llegué justo a tiempo al restaurante.

—Hola, soy Alice Jones, hoy es mi primer día aquí —le dije a una de las camareras que había por allí.

—¡Hola! —me saludó alegremente, aparentaba unos 20 años, era rubia con ojos verdes. —¿Eres la nueva? Ven por aquí, yo te enseñaré todo, soy Johannah, encantada, me puedes llamar Joe.

—E...Encantada —tartamudeé un abrumada, la chica no paraba de hablar mientras me conducía a una puerta que ponía "Solo personal aurorizado".

—Aquí es donde dejarás tus cosas y te cambiarás de ropa, yo voy a empezar a trabajar, cuando te hayas cambiado me avisas —dicho esto se marchó, dejándome sola ante esa puerta.

Tenía su gracia, desde pequeña siempre había querido pasar por esas puertas de "Solo personal autorizado", sonreí al recordar como mi madre me regañaba al pillarme intentando entrar ahí. Entré en esa habitación, guardé mis cosas en una de las taquillas y me puse el uniforme, una vez cambiada, fui a donde estaba Joe.

—Ah, ya estás aquí —dijo ella —Bien, primero atenderás los pedidos mesa por mesa y luego, los pasarás por la cocina, cuando estén hechos, los llevas a sus mesas correspondientes —me explicó ella. —Yo estaré por aquí, ¡suerte!

Me acerqué a la primera mesa, donde una familia se había sentado, anoté el pedido de los padres y sus tres hijos y lo llevé a la cocina, para después ir hacia otra mesa, apunté el pedido, lo pasé a la cocina y tomé los platos de la anterior mesa, tal y como dijo Joe. Las horas pasaron y acabé mi turno, había sido un poco agotador, pero había pasado deprisa. Volví a casa, eran ya las once y media pasadas de la noche. Llegué y Bo estaba dormida, cené un sándwich silenciosamente, me puse el pijama, me lavé los dientes y me acosté, me quedé dormida rápidamente.

(Narra Bridgit)

Me desperté por el sonido de la alarma del móvil, sonaba "Lego House" de Ed Sheeran. Me estiré un poco y cogí mi móvil, miré la hora, eran las ocho y cuarto, me levanté de la cama y me fui directa a la ducha. Ya había desayunado, hecho la cama y lavado los dientes, estaba peinada y vestida. Me había decidido por unos vaqueros, una camisa morada y unas supras a conjunto. Cogí mi chaqueta, la cartera y el móvil nuevo, si, me había comprado otro, y me dirigí a trabajar, me habían cogido para una tienda de ropa. Allí me esperaba una chica, que debía ser la dueña y un chico, seguro que era mi compañero.

—Hola, bienvenida, soy Sarah, tu jefa, tu debes ser Bridgit, ¿verdad? —me miró sonriente.

—Sí, encantada —le di dos besos.

—Él es Brad, tu compañero de trabajo, él se encargará de enseñarte todo, yo lo haría encantada, pero tengo mucho lío y debo irme ya —habló educadamente.

—No se preocupe, me pongo el uniforme y empiezo ya —sonreí.

—Vale, adiós —me dio dos besos y se fue.

Cogí mi uniforme y me metí en el cambiador, me cambié y me miré en el espejo para ver que tal me quedaba. Se trataba de unos pantalones negros, un poco ajustados, una blusa blanca y unas francesitas del color de los pantalones.

Brad me había dicho como debía hacer todo, ya había atendido a un par de personas, me quedaban cinco minutos para acabar mi turno, a veces me sentía incómoda, Brad no dejaba de mirarme, ya quería irme.

—Hola fea —levanté mi cabeza y vi al castaño, con una sonrisa.

—Hola idiota —le miré divertida.

—¿Así tratas a los clientes? —se burló él.

—No, así trato a los que se portan mal —sonreí burlona.

—Bridgit, deja de hablar con los clientes —Brad habló... ¿enfadado?

—Solo le ayudo —mentí.

—No mientas, te estaba viendo —me miró serio.

—Pues deja de hacerlo, eres un baboso, llevas así toda la mañana —exclamé irritada.

—Uh, una chica te pisa —el chico castaño lo abucheó.

—Cállate Justin, métete en tus asuntos —habló Brad molesto.

—Tranquilo, vengo a comprar —Justin le dio una chaqueta a Brad. —Cóbramela.

—Ya va —Brad cogió la chaqueta.

—Se acabó mi turno, ya me voy —me fui al cambiador.

Me puse mi ropa de nuevo y salí del cambiador, guardé mi uniforme y me despedí de Bradcon un simple "adiós". Llevaba toda la mañana mirándome de diferentes formas, que asco. Llegué a mi casa, puse música a todo volúmen y me dediqué a cocinar, una vez lista la comida me senté en la mesa a comer, comí y recogí todo, lave los platos, mientras tarareaba la canción que estaba puesta, que era "Want u back" de Cher Lloyd. Acabé de limpiar y bajé un poco el volumen de la música, me senté en el sofá, cogí el portátil y me conecté a Skype, para ver si las chicas estaban conectadas.

(Narra Alison)

Estaba durmiendo muy a gusto cuando mi móvil empezó a sonar, no tenía ganas de cogerlo, pero como no paraba de sonar me tuve que levantar para cogerlo.

—¿Sí?

—¿Buenos días, es usted Alison Smith?

—Sí, soy yo.

—Le comunico que su currículum ha sido aceptado para trabajar en nuestra tienda.

—Ah, genial, ¿cuándo podría empezar? —no podía estar más feliz.

—Pues si puede ser en media hora viene a la tienda y empieza.

—Vale, allí nos vemos.

Colgué y me fui rápidamente a ducharme, me duché en diez minutos y me vestí con unos vaqueros ajustados, una camiseta de lana blanca en la que ponía smile en color marrón a conjunto con unos botines marrones  y por ultimo me recogí el pelo en una coleta alta. Cogí la chaqueta y el móvil y salí rápidamente de casa. Fui a pie a la tienda ya que estaba a cinco minutos del apartamento. En cuanto llegué vi a la dependienta del otro día.

—Hola, pasa, ahora te daré el uniforme —me saludó la dependienta.

—Vale —contesté yo entrando a la tienda.

—Ten, aquí tienes —me dio el uniforme.

Me dirigí hacia la sala de descanso, donde los dependientes dejaban sus cosas, tomaban café, etc. Entré en el baño que había ahí y me cambié, el uniforme consistía en unos pantalones negros y una camisa estampada en colores rosas para las chicas y azules para los chicos, la verdad es que me quedaba mejor de lo que creía que me iba a quedar. En cuanto estuve lista, salí y me dirigí hacia la dependienta .

—El horario será de 16:00 a 19:00, ¿te viene bien? —me preguntó ella.

—Sí, perfecto.

—Vale, pues ya puedes empezar.

Empecé a atender a la gente y así pasé el día, no era muy difícil y me gustaba. Cuando estaba a punto de irme, ya que casi había acabado mi turno, entró un chico alto, con ojos verdes y pelo rizado, precioso. Me quedé embobada mirándole, cogió dos camisetas y se dirigió hacia mí.

—Hola —dijo mientras me daba las camisetas para que le dijera cuanto era.

—Buenos días, son 40 libras.

—Aquí tienes —me dio el dinero y se fue .

Ese chico era precioso, mi turno ya había acabado así que pensé en seguirlo a ver si lo encontraba, estuve unos veinte minutos buscándolo pero no lo volví a ver, así que me fui hacia casa, ya que estaba cansada. Llegué a casa y como aún era pronto para cenar decidí coger un rato el ordenador, me metí en Twitter y Facebook a ver que contaba la gente, cuando ya casi iba a dejar el ordenador porque no había nada interesante, me llegó una videollamada de Skype de Bridgit.

(Narra Juliett)

Cuando Zayn se despidió de mí, yo abrí la puerta y entré a mi nueva casa. Dentro había una pequeña sala-comedor, un baño, una cocina con una pequeña terraza donde había una lavadora, y mi habitación. Cerré la puerta con cuidado, y me dediqué a explorar mi pequeña casa. Después de guardar las cosas, al ver que no tenía ni un triste trozo de pan que llevarme a la boca, decidí ir a comprar algo y buscar trabajo. Cogí el movil, las llaves, la cartera y mi currículum. Cuando iba caminando por la calle, me paré delante de un bar, tenía un cartel que decía que se buscaba camarera. Sin pensarlo dos veces, entré y pregunté por el encargado.

—¿Qué desea? —preguntó educadamente aquel chico que no pasaba de los 30 años.

—Venía porque vi el cartel de "se necesita camarero/a".

—¿Tiene experiencia?

—Bueno, trabajé durante dos años en un bar —dije mientras le daba mi curriculum.

Él lo cogió y lo miró por encima, para luego decir:

—Mañana vente a las 15:30.

No me lo podía creer. Había encontrado trabajo.

—Muchas gracias, de verdad, mañana estaré aquí lo más puntual posible.

—Hasta mañana —dijo él.

—Chao —dije saliendo del local con una sonrisa de oreja a oreja.

Después de salir de allí me dirigí al supermercado e hice la compra.

Cargué las bolsas en las dos manos, y me fui directa a casa. Al entrar en portalón del edificio, me volví a encontrar con mi nuevo vecino.

—Hola —dijo mientras cerraba el buzón.

—Hola —dije y me puse a subir las escaleras.

—¿Te ayudo? —me preguntó él.

—No, no hace falta.

—Venga mujer, no seas así, solo te quiero ayudar —insistió mientras sonreía.

—Agg, vale, pero tu llevas dos, y yo otras dos.

—Bien —dijo dando un saltito como un niño pequeño, lo que me hizo sonreír. —¿Y ya tienes trabajo?

—Sí —dije orgullosa de mi misma, nunca se me ocurriría pensar que en mi primer día fuera de casa consiguiría un trabajo, siempre pensé que eso solo ocurría en las películas o en las series.

—Que rápido. ¿Y dónde es? —preguntó con curiosidad.

—Un poco cotilla, ¿no crees? —dije sonriendo, él se encogió de hombros sonriendo. —En un bar que hay aquí en la esquina enfrente a una tienda.

—¿Tom's Bar?

—Sí.

—Voy a menudo allí.

—¿Ah si?

Ya habíamos llegado a nuestro destino, saqué las llaves del bolsillo y abrí la puerta.

—Gracias por ayudarme con las bolsas, aunque yo podía solita.

—De nada, oye... ¿Quieres venir a tomar algo a mi casa?

domingo, 22 de diciembre de 2013

Capítulo 1.

(Narra Bo)

Terminé de atar los cordones de mis Mustang azules y salí de mi habitación deprisa. En la entrada de nuestro nuevo piso, me esperaba Alice con las llaves en la mano, preparada para salir. Habíamos llegado hacía un par de días, y con todo el lío de la mudanza, no nos dió tiempo a visitar Londres. Salimos a la calle, hacía frío, pero no demasiado, el cielo estaba nublado y daba la impresión de que iba a llover, por suerte habíamos cogido nuestras chaquetas. Empezamos a caminar en dirección a la oficina de turismo más cercana. Al salir, nos dirigimos primero al río Támesis, tenía una gran extensión, agua clara y en ese momento, estaba tranquila. Nos acercamos al London Eye, pagamos un par de tickets y subimos a una de las cabinas. Desde allí arriba, se podía admirar el río Támesis con mayor profundidad, el Big Ben, que tenía una altura increíble, todos los edificios se hacían pequeños cuando subíamos. Al bajar, cruzamos el puente atravesando el río y llegamos al Big Ben, la hora marcaba las 12:30, hora de comer. Nos dirigimos a Nando's, un sitio del que habíamos oído hablar muy bien, decían que la comida era excelente. En ese momento aprovechamos y dejamos nuestros currículos.

(Narra Alice)

Entramos a una tienda de ropa bastante chula a dejar nuestros currículos, estuvimos mirando un poco la ropa y yo me acerqué al mostrador mientras Bo miraba una sudadera negra con el logotipo de Ed Sheeran. Tras el mostrador había un chico de más o menos nuestra edad, pelo castaño cobrizo y ojos claros ocultos tras un flequillo.

—¿Qué quieres guapa? —me preguntó mirándome de arriba a abajo.

—Venía a dejar mi currículum y el de mi amiga —contesté yo intentando no parecer muy fría.

—Ah, déjemelos, ya veremos si les llamamos, si me da su número... —dijo coqueto. —Yo soy Brad, encantado... —miró mi currículum. —Alice.

—Mi número está en mi currículum —dije más fríamente que antes, dándole a entender su equivocación.

—Te doy yo el mío —dijo Brad guiñándome un ojo.

Y, sin darme tiempo a reaccionar, me apuntó con un bolígrafo su número en el brazo, yo le miré un poco espantada.

—¡¿Qué haces!? —le grité enfadada.

—Apuntarte mi número —dijo burlón, como si fuera obvio.

—¿Sabes qué? No voy a dejar nuestros currículos en una tienda en la que haya alguien como tú, ¡nos vamos! —exclamé muy enfadada.

Cogí del brazo a Bo y me la llevé prácticamente a rastras de la tienda mientras ella chillaba porque quería la sudadera de Ed Sheeran, era una fanática de él.

Anduvimos un rato por las calles de Londres hasta llegar a un Foster's Hollywood, Bo se empeñó en presentar ahí nuestros currículos y así lo hicimos, nos dijeron que nos llamarían y nos marchamos tan contentas.

(Narra Bridgit)

Ya había llegado a Londres, después de recoger mis maletas, llamé a un taxi, el señor que conducia, me ayudó a guardar las maletas en el maletero y me subí en el asiento de copiloto. Quince minutos después, el taxi llegó a su destino, me bajé y cogí mis maletas, pagué al conductor y empecé a caminar, tenía que llegar la casa que alquilé antes de venir a Londres. Al llegar, un chico me estaba esperando en la puerta.

—Hola —me saludó amablemente.

—Hola, soy Bridgit —le di dos besos.

—Yo Dan, el dueño del piso. Bueno, aquí tienes los papeles sobre lo que debes pagar cada mes, debes buscar un trabajo pronto, este mes no pagarás nada, a partir del siguiente sí y aquí tienes mi número, por si ocurre algo —habló educadamente y me entregó las llaves de la casa.

—Vale, gracias —sonreí. 

Me despedí de Dan con dos besos y entré a la casa, no estaba nada mal, todo estaba en orden, solo que tenía algo de polvo, lo primero que debía hacer era limpiar, guardar cada cosa en su sitio, salir a comer y comprar comida, después buscaría trabajo. Había pasado una hora exactamente, ya estaba todo limpio, pero aún me quedaban cosas que hacer. Subí a mi habitación y puse la maleta encima de la cama, la abrí y empecé a sacar pantalones, los coloqué en el armario, hice lo mismo con las camisas, sudaderas, ropa interior  y zapatos, dejé ropa apartada para darme una ducha, cogí mi bolsa de baño, las toallas y las coloqué en su sitio. Una vez lista, salí de casa y caminé hasta el Starbucks, que estaba a diez minutos de mi casa, cogí mi móvil y miré si tenía algún mensaje, no tenía ninguno. De repente me choqué con un chico y se me cayó el móvil al suelo, rompiendose un poco la pantalla, lo cogí enfadada.

—¿Eres imbécil? —miré al castaño de ojos mieles, que se reía.

—Oh lo siento fea —se burló, poniéndose delante, para no dejarme pasar.

—Eres un estúpido, apártate —le empujé.

—No me toques —puso cara de asco.

—Gilipollas —le saqué mi precioso dedo del medio.

Le empujé y seguí caminando, mi día había empezado bien, pero ya me lo había estropeado un idiota. Llegué al Starbucks, fui a la barra e hice mi pedido, me senté en una mesa, que estaba junto a la ventana, mi pedido llegó y empecé a comer, acabé de beber y pagué la cuenta. Cogí un taxi, fui hasta el supermercado y pagué al conductor. Acabé de comprar y me dirigí a la cajera, para pagar.

—Son treinta y seis con cuarenta libras, por favor —sonrió la cajera.

—Por veinte cosas, ya te hacen pobre —murmuré mientras le pagaba.

—¿Que decía? —me miró.

—Oh, nada nada, que gracias —sonreí falsamente.

Salí del supermercado con mi compra, cogí un taxi, puse las bosas en el maletero y me subí, me tendría que comprar un coche, por que estaba harta de los taxis. Llegué a casa, guardé todo en la nevera y en los muebles. Volví a salir de casa, para buscar trabajo, esta vez, iría caminando, ya estaba harta de taxis por ese día. Fui dejando mi currículum por varios sitios por los que pasé. Llegué a casa muy cansada, había sido un día muy agotador, subí a mi habitación, me puse el pijama y me acosté, al rato me dormí.

(Narra Alison)

Estaba en el avión, la megafonía anunciaba que nos abrocháramos los cinturones porque íbamos a aterrizar, así que me puse mi cinturón y me agarré fuerte al sillón, ya que tenía mucho miedo.
Por suerte, el aterrizaje fue bien, ya había bajado del avión y me dirigía hacia fuera para coger un taxi y que me llevara hasta la residencia de estudiantes donde tenía una habitación para mí.

—Hola, ¿a dónde desea ir? —me preguntó el taxista.

—A esta dirección, por favor —le di un papelito con la dirección.

El viaje no fue muy largo, duró unos quince minutos.

—Son doce libras —anunció el taxista al llegar.

—Aquí tiene —le tendí el dinero y bajé del taxi.

Entré en la residencia, era bonita, creía que sería diferente, pero estaba bien. Me acerqué a la chica que estaba en la recepción,para que me diera la llave de mi apartamento.

—Perdone, ¿me puede dar la llave de mi apartamento? —le pregunté a la chica.

—Claro, dígame su nombre —contestó ella.

—Alison Smith.

—De acuerdo —dijo mientras buscaba algo en el ordenador. —El número 128, aquí tiene las llaves, más tarde de las 12 de la noche no podrás entrar, ¿vale?

—Vale, gracias.

Después de obtener las llaves me dirigí hacia mi apartamento, entré, deje la maleta en el suelo y me dispuse a observarlo, era bonito, tenía las paredes de color azul claro, una pequeña cocina pero bien equipada, con una pequeña mesa para comer, horno, nevera y todos los electrodomésticos necesarios, luego había un salón con una mesa con seis sillas, un sofá de tres plazas y una televisión. Había otra puerta con un pequeño baño, con lo necesario, un lavamanos, ducha y váter y por último estaba mi habitación con una cama de tamaño normal, también había una estantería vacía, un escritorio para poder estudiar y un armario bastante grande. Después de haber visto todo el apartamento, me tumbé un rato en la cama para descansar un poco del viaje. Después de haber estado unos diez minutos tumbada en la cama sin pensar en nada, decidí salir a buscar trabajo, ya que tendría que pagar la estancia y dinero no tenía demasiado. Cogí una chaqueta porque hacía frío, y salí en busca de trabajo, pasé por cientos de tiendas, en todas dejé el currículum. Estaba cansada, así que me senté en un banco y, justo enfrente, había una tienda de ropa preciosa, encima parecía que pagaban bien, decidí entrar a dejar el currículum.

—Buenos días, ¿que desea? —me preguntó la dependienta.

—Hola, venía a dejar mi currículum —dije yo.

—Claro, déjemelo aquí, si la aceptamos, la llamaremos.

—Gracias.

Salí de allí y me dirigí hacia la residencia, ya era tarde y estaba ya anocheciendo, así que decidí comprar algo de cena en un supermercado cercano. Después de eso fui a la residencia, cené un par de cosas que había comprado fuera y me dirigí a mi cuarto a arreglar la maleta. Puse un poco de música y empecé poniendo los libros, luego continué con la ropa y así hasta que la maleta estuvo vacía, finalmente caí rendida en la cama.

(Narra Juliett)

Hoy, por fin, me marcharía de esa casa de locos, y tendría mi propia casa. En parte echaría de menos a mi abuela, a los demás les pueden dar mucho por culo. Cogí las cosas y me subí al bus, no tenía mucho dinero. Guardé las maletas y cogí la mochila con las cosas necesarias. Saqué mi MP3 y pulsé aleatorio, sonaba una canción en español, la encontré de casualidad y me enamoré de esa canción. Saqué el libro que estaba leyendo, y en medio de las páginas había un sobre, ponía para Juliett, era la letra de mi abuela. Lo abrí, y había un montón de dinero. Mi abuela, la mejor persona del mundo.

Después de varias horas de autobús, llegué a mi destino. Londres. Cogí las maletas, me colgué la mochila al hombro, y me puse a caminar a la dirección en donde se encontraba mi nuevo hogar.

El cielo estaba nublado y amenazaba con llover, por lo que decidí apurar el paso. Cuando llegué, el casero estaba en la puerta, un señor de unos 50 años.

—Buenos días —dije intentando sonar responsable.

—Buenos días —dijo. —Tu departamento es el 3°D —mientras me entregaba las llaves. —Todos los finales de mes se paga, y si te retrasas más de tres veces, carretera.

—Vale. 

Cogí las llaves, y empecé a subir las escaleras, vivo en un tercero sin ascensor, creo que me voy a mantener en forma. Cuando estaba a medio camino, vi a un chico muy guapo, con muchos tatuajes, que bajaba dando pequeños saltos. 

—Hola —me dijo. —Debes ser la nueva vecina, ¿no?

—Si —dije intentando sonar...¿simpática?

—Me llamo Zayn.

—Yo Juliett.

—Si quieres, te ayudo. ¿Cual es tu apartamento?

—El 3°D.

—El mio es el  3° I, venga, dame una maleta —dijo cogiendo la maleta más grande. —¿Y que te trae por Londres?

—Pues, estudiar. Voy a ir a la universidad con unas amigas.

—Yo también voy a la Uni —dijo dejando las maletas en el suelo. —Si necesitas algo, ya sabes.

Después de esto, se fue, yo entré en mi nueva casa.
(Narra Bo)

Terminé de atar los cordones de mis Mustang azules y salí de mi habitación deprisa. En la entrada de nuestro nuevo piso, me esperaba Alice con las llaves en la mano, preparada para salir. Habíamos llegado hacía un par de días, y con todo el lío de la mudanza, no nos dió tiempo a visitar Londres. Salimos a la calle, hacía frío, pero no demasiado, el cielo estaba nublado y daba la impresión de que iba a llover, por suerte habíamos cogido nuestras chaquetas. Empezamos a caminar en dirección a la oficina de turismo más cercana. Al salir, nos dirigimos primero al río Támesis, tenía una gran extensión, agua clara y en ese momento, estaba tranquila. Nos acercamos al London Eye, pagamos un par de tickets y subimos a una de las cabinas. Desde allí arriba, se podía admirar el río Támesis con mayor profundidad, el Big Ben, que tenía una altura increíble, todos los edificios se hacían pequeños cuando subíamos. Al bajar, cruzamos el puente atravesando el río y llegamos al Big Ben, la hora marcaba las 12:30, hora de comer. Nos dirigimos a Nando's, un sitio del que habíamos oído hablar muy bien, decían que la comida era excelente. En ese momento aprovechamos y dejamos nuestros currículos.

(Narra Alice)

Entramos a una tienda de ropa bastante chula a dejar nuestros currículos, estuvimos mirando un poco la ropa y yo me acerqué al mostrador mientras Bo miraba una sudadera negra con el logotipo de Ed Sheeran. Tras el mostrador había un chico de más o menos nuestra edad, pelo castaño cobrizo y ojos claros ocultos tras un flequillo.

—¿Qué quieres guapa? —me preguntó mirándome de arriba a abajo.

—Venía a dejar mi currículum y el de mi amiga —contesté yo intentando no parecer muy fría.

—Ah, déjemelos, ya veremos si les llamamos, si me da su número... —dijo coqueto. —Yo soy Brad, encantado... —miró mi currículum. —Alice.

—Mi número está en mi currículum —dije más fríamente que antes, dándole a entender su equivocación.

—Te doy yo el mío —dijo Brad guiñándome un ojo.

Y, sin darme tiempo a reaccionar, me apuntó con un bolígrafo su número en el brazo, yo le miré un poco espantada.

—¡¿Qué haces!? —le grité enfadada.

—Apuntarte mi número —dijo burlón, como si fuera obvio.

—¿Sabes qué? No voy a dejar nuestros currículos en una tienda en la que haya alguien como tú, ¡nos vamos! —exclamé muy enfadada.

Cogí del brazo a Bo y me la llevé prácticamente a rastras de la tienda mientras ella chillaba porque quería la sudadera de Ed Sheeran, era una fanática de él.

Anduvimos un rato por las calles de Londres hasta llegar a un Foster's Hollywood, Bo se empeñó en presentar ahí nuestros currículos y así lo hicimos, nos dijeron que nos llamarían y nos marchamos tan contentas.

(Narra Bridgit)

Ya había llegado a Londres, después de recoger mis maletas, llamé a un taxi, el señor que conducia, me ayudó a guardar las maletas en el maletero y me subí en el asiento de copiloto. Quince minutos después, el taxi llegó a su destino, me bajé y cogí mis maletas, pagué al conductor y empecé a caminar, tenía que llegar la casa que alquilé antes de venir a Londres. Al llegar, un chico me estaba esperando en la puerta.

—Hola —me saludó amablemente.

—Hola, soy Bridgit —le di dos besos.

—Yo Dan, el dueño del piso. Bueno, aquí tienes los papeles sobre lo que debes pagar cada mes, debes buscar un trabajo pronto, este mes no pagarás nada, a partir del siguiente sí y aquí tienes mi número, por si ocurre algo —habló educadamente y me entregó las llaves de la casa.

—Vale, gracias —sonreí. 

Me despedí de Dan con dos besos y entré a la casa, no estaba nada mal, todo estaba en orden, solo que tenía algo de polvo, lo primero que debía hacer era limpiar, guardar cada cosa en su sitio, salir a comer y comprar comida, después buscaría trabajo. Había pasado una hora exactamente, ya estaba todo limpio, pero aún me quedaban cosas que hacer. Subí a mi habitación y puse la maleta encima de la cama, la abrí y empecé a sacar pantalones, los coloqué en el armario, hice lo mismo con las camisas, sudaderas, ropa interior  y zapatos, dejé ropa apartada para darme una ducha, cogí mi bolsa de baño, las toallas y las coloqué en su sitio. Una vez lista, salí de casa y caminé hasta el Starbucks, que estaba a diez minutos de mi casa, cogí mi móvil y miré si tenía algún mensaje, no tenía ninguno. De repente me choqué con un chico y se me cayó el móvil al suelo, rompiendose un poco la pantalla, lo cogí enfadada.

—¿Eres imbécil? —miré al castaño de ojos mieles, que se reía.

—Oh lo siento fea —se burló, poniéndose delante, para no dejarme pasar.

—Eres un estúpido, apártate —le empujé.

—No me toques —puso cara de asco.

—Gilipollas —le saqué mi precioso dedo del medio.

Le empujé y seguí caminando, mi día había empezado bien, pero ya me lo había estropeado un idiota. Llegué al Starbucks, fui a la barra e hice mi pedido, me senté en una mesa, que estaba junto a la ventana, mi pedido llegó y empecé a comer, acabé de beber y pagué la cuenta. Cogí un taxi, fui hasta el supermercado y pagué al conductor. Acabé de comprar y me dirigí a la cajera, para pagar.

—Son treinta y seis con cuarenta libras, por favor —sonrió la cajera.

—Por veinte cosas, ya te hacen pobre —murmuré mientras le pagaba.

—¿Que decía? —me miró.

—Oh, nada nada, que gracias —sonreí falsamente.

Salí del supermercado con mi compra, cogí un taxi, puse las bosas en el maletero y me subí, me tendría que comprar un coche, por que estaba harta de los taxis. Llegué a casa, guardé todo en la nevera y en los muebles. Volví a salir de casa, para buscar trabajo, esta vez, iría caminando, ya estaba harta de taxis por ese día. Fui dejando mi currículum por varios sitios por los que pasé. Llegué a casa muy cansada, había sido un día muy agotador, subí a mi habitación, me puse el pijama y me acosté, al rato me dormí.

(Narra Alison)

Estaba en el avión, la megafonía anunciaba que nos abrocháramos los cinturones porque íbamos a aterrizar, así que me puse mi cinturón y me agarré fuerte al sillón, ya que tenía mucho miedo.
Por suerte, el aterrizaje fue bien, ya había bajado del avión y me dirigía hacia fuera para coger un taxi y que me llevara hasta la residencia de estudiantes donde tenía una habitación para mí.

—Hola, ¿a dónde desea ir? —me preguntó el taxista.

—A esta dirección, por favor —le di un papelito con la dirección.

El viaje no fue muy largo, duró unos quince minutos.

—Son doce libras —anunció el taxista al llegar.

—Aquí tiene —le tendí el dinero y bajé del taxi.

Entré en la residencia, era bonita, creía que sería diferente, pero estaba bien. Me acerqué a la chica que estaba en la recepción,para que me diera la llave de mi apartamento.

—Perdone, ¿me puede dar la llave de mi apartamento? —le pregunté a la chica.

—Claro, dígame su nombre —contestó ella.

—Alison Smith.

—De acuerdo —dijo mientras buscaba algo en el ordenador. —El número 128, aquí tiene las llaves, más tarde de las 12 de la noche no podrás entrar, ¿vale?

—Vale, gracias.

Después de obtener las llaves me dirigí hacia mi apartamento, entré, deje la maleta en el suelo y me dispuse a observarlo, era bonito, tenía las paredes de color azul claro, una pequeña cocina pero bien equipada, con una pequeña mesa para comer, horno, nevera y todos los electrodomésticos necesarios, luego había un salón con una mesa con seis sillas, un sofá de tres plazas y una televisión. Había otra puerta con un pequeño baño, con lo necesario, un lavamanos, ducha y váter y por último estaba mi habitación con una cama de tamaño normal, también había una estantería vacía, un escritorio para poder estudiar y un armario bastante grande. Después de haber visto todo el apartamento, me tumbé un rato en la cama para descansar un poco del viaje. Después de haber estado unos diez minutos tumbada en la cama sin pensar en nada, decidí salir a buscar trabajo, ya que tendría que pagar la estancia y dinero no tenía demasiado. Cogí una chaqueta porque hacía frío, y salí en busca de trabajo, pasé por cientos de tiendas, en todas dejé el currículum. Estaba cansada, así que me senté en un banco y, justo enfrente, había una tienda de ropa preciosa, encima parecía que pagaban bien, decidí entrar a dejar el currículum.

—Buenos días, ¿que desea? —me preguntó la dependienta.

—Hola, venía a dejar mi currículum —dije yo.

—Claro, déjemelo aquí, si la aceptamos, la llamaremos.

—Gracias.

Salí de allí y me dirigí hacia la residencia, ya era tarde y estaba ya anocheciendo, así que decidí comprar algo de cena en un supermercado cercano. Después de eso fui a la residencia, cené un par de cosas que había comprado fuera y me dirigí a mi cuarto a arreglar la maleta. Puse un poco de música y empecé poniendo los libros, luego continué con la ropa y así hasta que la maleta estuvo vacía, finalmente caí rendida en la cama.

(Narra Juliett)

Hoy, por fin, me marcharía de esa casa de locos, y tendría mi propia casa. En parte echaría de menos a mi abuela, a los demás les pueden dar mucho por culo. Cogí las cosas y me subí al bus, no tenía mucho dinero. Guardé las maletas y cogí la mochila con las cosas necesarias. Saqué mi MP3 y pulsé aleatorio, sonaba una canción en español, la encontré de casualidad y me enamoré de esa canción. Saqué el libro que estaba leyendo, y en medio de las páginas había un sobre, ponía para Juliett, era la letra de mi abuela. Lo abrí, y había un montón de dinero. Mi abuela, la mejor persona del mundo.

Después de varias horas de autobús, llegué a mi destino. Londres. Cogí las maletas, me colgué la mochila al hombro, y me puse a caminar a la dirección en donde se encontraba mi nuevo hogar.

El cielo estaba nublado y amenazaba con llover, por lo que decidí apurar el paso. Cuando llegué, el casero estaba en la puerta, un señor de unos 50 años.

—Buenos días —dije intentando sonar responsable.

—Buenos días —dijo. —Tu departamento es el 3°D —mientras me entregaba las llaves. —Todos los finales de mes se paga, y si te retrasas más de tres veces, carretera.

—Vale. 

Cogí las llaves, y empecé a subir las escaleras, vivo en un tercero sin ascensor, creo que me voy a mantener en forma. Cuando estaba a medio camino, vi a un chico muy guapo, con muchos tatuajes, que bajaba dando pequeños saltos. 

—Hola —me dijo. —Debes ser la nueva vecina, ¿no?

—Si —dije intentando sonar...¿simpática?

—Me llamo Zayn.

—Yo Juliett.

—Si quieres, te ayudo. ¿Cual es tu apartamento?

—El 3°D.

—El mio es el  3° I, venga, dame una maleta —dijo cogiendo la maleta más grande. —¿Y que te trae por Londres?

—Pues, estudiar. Voy a ir a la universidad con unas amigas.

—Yo también voy a la Uni —dijo dejando las maletas en el suelo. —Si necesitas algo, ya sabes.

Después de esto, se fue, yo entré en mi nueva casa.